Luis Sánchez, amigo
Se nos fue un amigo, un copartidario fiel, compañero de lucha, en las buenas y en las malas. Nadie sabe qué pasó. No le robaron, dicen, pero le quitaron la vida de manera sospechosa; un ser sin maldad ni enemigos, un muchacho humilde y de buenos sentimientos. Las autoridades no saben qué pasó.
En menos de dos años cedimos el terreno que habíamos ganado en seguridad bajo el mando de José Raúl Mulino y ahora el virus del crimen ha contagiado Chiriquí, una provincia históricamente segura. Tragedias como las de Luis contradicen las cifras de seguridad que nos abanica el Ejecutivo. Las calles están manchadas de sangre y nuestros gobernantes insisten en que son casos aislados. Ellos son los que están aislados; no tienen el pulso de lo que sucede en nuestros barrios. El pueblo está abajo, donde pululan las drogas y las armas. Ellos arriba, donde están las langostas y las finezas. Un salto muy grande que Varela y sus ministros no están dispuestos a dar.
Todos hablamos de inseguridad como si fuera el mal de otros hasta que nos golpea en el alma. Si las bases del partido están sufriendo entrañablemente la pérdida de Luis Alberto Sánchez, no quiero imaginar el dolor de su madre y familiares. Siento impotencia al ver un gobierno enfrascado en peleas políticas en vez de enfocado en los temas que realmente afectan a los panameños. Faltan 3 largos años de lo mismo: inseguridad, desempleo e incertidumbre. Sé que vendrán mejores tiempos, pero hoy nos toca sufrir hasta el tuétano el fallecimiento de Luis en manos de un gobierno que pudo y no hizo.
Compartí grandes momentos con Luis y tengo muchos recuerdos. Sin ser pretencioso, era un sabio de la política. Nunca olvidaré algo que me dijo en el cierre de campaña de José Domingo Arias y que el día de las elecciones entendí. “Amiga, no te hagas ilusiones de que el pueblo vino a ver a Martinelli”.
Luis es miembro fundador de la Fundación Más Cambios. Su espíritu estará con nosotros en cada actividad que hagamos y vamos a asegurarnos de que su memoria siga viva entre todos los que tuvimos la felicidad de conocerlo.
Luis, quiero dedicarte este pensamiento anónimo: “Tal vez lo único que duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de haberme despedido de ti”.
Hasta siempre, amigo…