Maten al mensajero
Cual espada de Damocles, pende sobre los tres diarios que conforman la Editora Panamá América, S.A. la amenaza de cierre orquestada desde los más altos niveles del gobierno de Juan Carlos Varela.
En la antigüedad, a los mensajeros de “malas noticias” se les acostumbraba a matar.
Al parecer, eso es lo que quiere hacer Juan Carlos Varela, -en sentido metafórico- con los medios críticos que denuncian las irregularidades en su gobierno.
El deseo de acallar estas voces críticas está en lo más hondo de la administración varelista, que no soporta los cuestionamientos e informaciones que desnudan y ponen al descubierto las denuncias de corrupción en la actual gestión gubernamental.
Empero, el Gobierno debe entender que las informaciones que publicamos no son inventadas, sino que recogen hechos reales que pasan en el país y sobre todo en el Gobierno.
No son inventos los sobreprecios en Tocumen S.A., las contrataciones directas en el Programa de Ayuda Nacional (PAN) para favorecer a allegados y familiares al actual régimen, los casos de nepotismo en el Tribunal Electoral e irregularidades registradas en el pasado reciente en el Instituto de Mercado Agropecuario (IMA), entre un largo rosario de situaciones que riñen con la norma.
En una sociedad con instituciones democráticas fuertes y estables, los gobiernos funcionan sin problemas aun con la crítica de los medios de comunicación social, que a la postre se convierten en aliados estratégicos de los gobernantes para hacerles ver sus errores y corregirlos.
En cambio, en democracias embrionarias como la nuestra, cada señalamiento es visto por el gobernante de turno como un ataque incluso personal; en vez de realizar correctivos, lo que intentan es acallar la voz crítica.
Ojo, señores del Gobierno, no es matando al mensajero que acallarán el mensaje, sino corrigiendo y haciendo lo que es correcto por Panamá.