Mi esposo... intentó estrangularme
En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net:
«Desde casados, hace dieciocho años, he recibido maltrato verbal y físico... Mi esposo, cuando lo conocí, era diácono, y luego llegó a ser pastor; pero eso no le impedía golpearme hasta dejarme con moretones en el cuerpo y hacerme sangrar. Una vez quedé inconsciente, pues intentó estrangularme. Recientemente lo volvió a hacer. [Como mi esposo es] el pastor, me da vergüenza y no puedo contarlo. Golpeó a mi hija de quince años porque ella me quiso defender».
Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»¡Lamentamos mucho todo lo que usted ha tenido que sufrir! Es trágico que hombres o mujeres que profesan estar dedicados a Dios y a su obra guarden tales secretos en su vida privada. A veces cometen adulterio, otras veces desfalco, y como en el caso suyo, otras veces proceden con enojo y violencia. Estos “lobos feroces disfrazados de ovejas”, tal como se refiere a ellos Jesucristo mismo, se valen de su poder y de su puesto en la iglesia para manipular a su familia y a quienes pudieran descubrir su secreto vergonzoso.
»Lo primero que debe hacer usted es protegerse físicamente para que su esposo no pueda seguir lastimándola. Si su país tiene leyes contra el abuso conyugal, acuda a la policía y denuncie todo lo que su esposo ha hecho... De ser posible, pida una orden de protección para que él no pueda estar cerca de usted ni de su hija en el futuro. Aproveche todo recurso que le ofrezca su sistema judicial. Su esposo debe ser encarcelado a causa de su conducta, así que no dude en hacer lo que pueda para que esto suceda...
»Luego dígaselo a todo el mundo. El guardar esta clase de secreto permite que siga sucediendo...
»Este consejo, en definitiva, puede transformar su vida. Y no hay duda alguna de que, si usted lo sigue, cambiará radicalmente la vida de muchas personas de aquí en adelante. Pero ¿qué pasa si no sigue nuestro consejo y él termina por matarla, ya sea a propósito o por falta de dominio propio? Piense en su hija. Ella la necesita a usted. Hágalo por ella y porque es lo que debe hacerse».