Morbo
Ha sido lamentable que la última feria del libro se convirtiera en un escalón para impulsar la figura del peor narcotraficante que ha tenido Colombia en los últimos 40 años. Es comprensible que un hijo tenga buenos recuerdos de sus padres, pero considero que todo tiene sus límites. Desde que la feria panameña del libro era un pequeño acontecimiento que promovía la compra de libros baratos para entusiasmar a la gente por la lectura, en sus ferias en parques populares siempre se mantuvo en esos propósitos. Aceptamos que esta actividad se ha modernizado. Sin embargo, no debe alejarse de ese espíritu idealista de promover la lectura de buena literatura. En lo personal me desagradó que se le diera mucha importancia a un texto parcializado sobre el supermafioso colombiano. Lamento que escudado en la libertad de expresión que su padre no respetó cuando mandó a matar a periodistas y políticos que se oponían al narcotráfico, esta feria haya servido para llenar de dólares “limpios” a alguien que debería estar muy avergonzado por lo que hizo su padre y todos los días rogarle a Dios por el perdón para su papá. No me hizo gracia que se dedicaran páginas de periódicos, espacios de televisión y radio para hablar del lado bueno del hombre que sembró de luto y dolor a la sociedad colombiana por varios años. Muchos panameños meritorios no han recibido el reconocimiento de nuestros medios de comunicación. Imagino la confusión que habrá tenido un niño que está feliz por haber comprado “El Principito”, un libro que es una lección de honestidad y valores morales…cerca de allí ve un texto con la cara de un hombre que todavía en Colombia y hasta en Panamá, diversas personas lamentan su malsana existencia. La cantidad de asesinatos debido al narcotráfico que de Colombia llega a Panamá en este momento son herencia de ese personaje y otros como él que ahora lo quieren convertir en el “papá del año”. ¿Por qué no hizo esa presentación de su libro en su patria, Colombia? Creo que la feria del libro no necesitaba de este espectáculo que estimuló el morbo en algunas personas que tal vez tenían simple curiosidad por conocer la otra cara de la vida del hombre que tanto daño causó a los colombianos y a otros países. Honestamente pienso que no era necesario esto para atraer a los panameños a la moderna feria del libro de este año. Ojalá el próximo año no traigan un pariente de Hitler…