Navidad, en aguas negras
Cabo Verde, ciudad de Panamá. Era cerca de la hora de almuerzo cuando ingresé a la torre del populoso barrio, ubicado en el centro de la capital panameña.
Allí nos recibió un señor de aproximadamente 60 años, quien no dudó en expresar su inconformidad por los problemas que ocurren en el entorno donde reside.
Su enojo se notaba en su rostro y fue allí cuando nos envió con un joven a realizar el recorrido.
Nuestra primera impresión no fue la más agradable. Del zaguán emanaba una corriente fuerte de agua, y no potable, que venía acompañada de gran cantidad de excremento, basura y todo tipo de porquería.
Era como cuando un volcán está en erupción, pero de aguas servidas que venían del centro del patio central de este edificio.
Al pasar por este zaguán oscuro y caminando sobre unos bloques de cemento en forma de camino hacia las escaleras, teníamos que hacer otra parada en dos cuartos, cuyos interiores estaban totalmente anegados en aguas negras y con un olor nauseabundo que nos quitó el hambre que teníamos.
Nunca nos imaginábamos que dentro de los cuartos había residentes. En uno estaba un niño en el sillón, durmiendo, mientras que a su alrededor corrían las aguas servidas.
En el otro, había otra familia que estaba en su diario vivir, a pesar de lo que los rodeaba.
Nos contó nuestro guía Máximo (Pollo), que este problema tiene solución, pero las autoridades han sido como el “lobo”, que vienen y vienen y nunca llegan a resolver esta situación de insalubridad.
"Solicitamos a las cuadrillas del Idaan, Ministerio de Salud, al alcalde y al propio presidente que actúen antes que llegue la Navidad, para no seguir viviendo en aguas negras, ya que esto sería un buen regalo para que los niños puedan utilizar el patio principal de este edificio y es el que une a todas estas torres", dijo Máximo, quien además agradeció a Dios porque aún no se ha dado una epidemia en el sector.