Paisito
Las autoridades están orgullosas de los miles de kilos de cocaína decomisada cuando iban a Estados Unidos… pero no pueden detener la inseguridad que hay en nuestro país. Me gustaría conocer cuántas toneladas de droga decomisan las autoridades norteamericanas al llegar a sus fronteras… Nos jactamos que hemos podido manejar el Canal, pero no podemos recoger la basura que nos ahoga por todos lados. Escuché hace poco a una autoridad señalar que los tranques se deben… a que ¡hay muchos autos en Panamá! Espero que a algún “genio” no se le ocurra sugerir que declaren como un delito… ¡tener un auto!
Hay plata para muchas cosas, pero faltan medicamentos en las instituciones de salud. ¿Por qué el Seguro y el ministerio no trabajan los domingos? Por lo visto aquí solo podemos enfermarnos en la semana. Aunque la comunidad se queja, autoridades del Ministerio de Obras Públicas se la pasan hablando de las toneladas de asfalto que han usado tapando huecos. Se dice que el turismo va para adelante, pero cada día se notan menos extranjeros y nacionales haciendo turismo en nuestras calles. Como ocurre desde hace bastantes años, en el verano algunos “lloran” porque no hay agua. En el invierno otros “gritan” advirtiendo que se botará exceso de agua de ciertos lagos. Ni hablar de las inundaciones.
Parece que somos una sociedad “yo-yo”. Con las lluvias sobra el agua… con el verano se muere el ganado de sed y se secan las siembras. Lo peor es que nadie toma medidas adecuadas para controlar los daños climáticos. Se siguen tumbando montañas, construyendo barriadas donde antes había vegetación. Es de nunca acabar esta amarga realidad que no solo se nota en cuestiones ambientales en Panamá, sino en la forma de administrar el país. Si nos adentramos en la gente que vive en este paisito, notaremos que más de 30% sufre algún grado de depresión. La tensión causada por el estrés afecta la salud de muchos. Cada día hay más vecinos violentos.
La violencia doméstica, en vez de disminuir con tantos estudios que existen, ha aumentado. Lo mismo que los delitos sexuales. Tenemos hermosos rascacielos, casas y departamentos que valen millones; desayunos que cuestan casi cincuenta dólares. Pero muchos compatriotas se asfixian porque el sueldo no les alcanza y tienen que comprar comida de baja calidad para subsistir. Si se enferman, deben curarse con hierbas porque las medicinas están caras. Lo asombroso es que tenemos buena economía y somos uno de los países más felices de la región. ¿Podrá alguien entendernos? (No olvidemos el aumento de los fracasos escolares y los jóvenes que no quieren trabajar ni estudiar…).