Opinión

Perrita

Al enterarme de un funcionario provisional que paseaba una perrita como parte de su trabajo, mi mente se fue por "el túnel del tiempo". Hace un cuarto de siglo cuando fui decano de la Facultad de Comunicación Social, supe que tenía un chofer y un vehículo a mi servicio. Decidí rechazar ese privilegio y lo trasladé a la Secretaría General de la Facultad, para que sirviera a toda la institución. Por eso el chofer dejó de saludar y hablarme por más de quince años. Además, se quejó de que lo habían "degradado" de su cargo anterior. Muchos sabemos en Panamá el uso ilegal de bienes y personal que está al servicio de ciertas autoridades.

De nuestros impuestos se ha pagado a funcionarios y bienes para que lleven los niños a la escuela. Otros hacen supermercados. A veces tienen que encargarse de los niños de la casa. O llevan la ropa a la lavandería, pagan deudas del jefe, y hasta le cambiaban el cheque. Como periodista hace años averigüé "el otro lado de la moneda". Algunos directivos de varios gobiernos me explicaron sus razones para tener esta conducta. Dijeron que su cargo era tan importante que no era recomendable que estuvieran haciendo actividades personales. Así evitaban cualquier agresión.

También se justificaron diciendo que ese trabajo para la Patria a veces le exigía casi todo el día. No podían hacer pequeñeces... Respecto al caso de la perrita ya están moviéndose los intereses políticos de uno y otro lado. No importa si los paseadores de Gucci eran SPI o speo. Aunque sea personal transitorio hay que revisar las obligaciones que tenían respecto a la viceministra citada. Se dice que eran escoltas. Cualquier persona con "dos dedos de frente" sabe que para realizar esta labor hay que tener adiestramiento en uso de armas y conocer medidas de seguridad para personas y propiedades. A menos que hayan cambiado las leyes, no creo que para ese puesto se podía mandar hasta un bien cuida’o.

Ah, se me olvidaban dos cosas: ya no es noticia que cada vez que hay festividades en el país, uno que otro funcionario quiere irse a divertir llevando carro, combustible y chofer pagados por el pueblo panameño. Y averigüé con personas que tienen perros pequeños sobre el tiempo adecuado para pasearlos, señalándome que era de media a una hora. Es lamentable que este incidente haya distraído la atención de un sector de la comunidad de los grandes problemas que exigen solución en Panamá. Bueno, se confirma que somos un pueblo emotivo. Preguntó el Cholito Mesero del viejo café de Santana ¿si los escoltas recogían la "caca" de la perrita como exige la ley?...

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