Prepotencia del Idaan
A pesar de que el propio presidente Juan Carlos Varela les advirtió a los directivos del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) que no pueden ejercer medidas coercitivas contra los usuarios si antes no mejoran el servicio de distribución de agua, estos señores insisten en aplicar sanciones.
Hasta el propio mandatario, proverbialmente despistado, se ha dado cuenta de que la jurisdicción coactiva, tal como la pretende ejecutar el Idaan, es una medida inmoral, carente de sensibilidad social y humana, la cual está dirigida a golpear a los usuarios más pobres.
Es inmoral, porque en muchas barriadas populares no llega el agua, pero puntualmente la factura de cobro sí es entregada y se pretende que el usuario pague por un servicio que no ha recibido, lo cual indudablemente es un cinismo cuasi criminal.
Es lógico que ningún contribuyente va a pagar por un servicio que no ha recibido, por lo que amenazar con secuestros de propiedades –la mayoría de las veces hipotecadas– carros, bienes y salarios, no es más que una forma de persecución y castigo a los más humildes.
En ese sentido, estamos de acuerdo con el mandatario: si quieren cobrar, que mejoren el servicio, pero esa solicitud de mejora también compete al propio presidente, el cual debe de buscar los mecanismos jurídicos y financieros para dotar al Idaan de mayor presupuesto de inversión, ya que lo que hay actualmente solo se utiliza para pagar una abultada planilla.
De muy mala forma se ha comunicado la amenaza de jurisdicción coactiva al usuario.
El agua es una prioridad nacional, diríamos nosotros, un tema de seguridad pública, pues no pasa un día sin que en algún punto del país no haya un cierre de calle por falta de agua. En vez de la soberbia y la prepotencia, la ciudadanía reclama que se aborde el problema del agua con inteligencia y voluntad.