Prevenir
“En cualquier momento el río se sube y tumba todo esto”, comentó mi esposa diez días antes de la fatal inundación del río Chiriquí Viejo en
Milcíades Ortiz
“En cualquier momento el río se sube y tumba todo esto”, comentó mi esposa diez días antes de la fatal inundación del río Chiriquí Viejo en Volcán, Chiriquí. Le mostré piedras enormes acumuladas al borde de la carretera. Pensé que debía haberse hecho un fuerte muro para proteger la vía. ¿Éramos adivinos al hacer ese comentario? No. Simplemente periodistas que tenemos antecedentes de inundaciones fatales del mencionado río. No es el único río que tiene “cabezas de agua” periódicas que causan daños materiales y de vidas en Panamá. Recuerdo el Cabra, en la subida a Cerro Azul, el Río Abajo, Juan Díaz, etc.
Es difícil aceptar que las autoridades relacionadas con esos acontecimientos no hayan previsto la tragedia chiricana. Se ha dicho que los panameños no tenemos una “cultura de la prevención”. En otros países se dan los llamados “monitoreos de embalses” en aquellos ríos que tienen historial sobre desbordamientos. La prevención se practica en países europeos que tienen montañas llenas de nieve en el invierno. A veces provocan con cañonazos aludes controlados para evitar accidentes. Imagino que existen recursos humanos y técnicos para vigilar en las montañas los embalses que se forman cuando llueve mucho.
En otros países llegan hasta dinamitar los “tranques” de árboles y piedras. Evitan que se llenen y provoquen las temibles “cabezas de agua” que arrasan todo lo que está a su paso. La falta de programas preventivos de inundaciones de ríos solamente se refiere al control de los embalses. ¿Por qué se permitió la construcción de viviendas y negocios en sitios que se sabe pueden ser destruidos por el río embravecido? Aunque se alegue que tienen buena ubicación, la vida humana está por encima de cualquier otra razón.
Sería conveniente conocer si las medidas que se tomaron hace años en el lugar de la tragedia actual eran adecuadas o algo provisional. No solamente hay que llorar por las víctimas fatales y lamentar los daños materiales a esas personas trabajadoras. ¡Se debe actuar para evitar que en unos años más suceda lo mismo! (Todos los años visitamos ese hermoso poblado. Siempre pido a mi esposa que vigile el río).