Primer
Nos quieren hacer creer que ya somos del primer mundo. Señalan que tenemos metro (transporte que llegó veinte años más tarde. Existen tesis en el extranjero que lo demuestran.). Añaden que Punta Paitilla se parece a Nueva York por sus altos edificios. Agregan que el Centro Bancario es especial y la envidia de muchos países. Ya dejaron de exaltar la Zona Libre porque ahora tiene problemas económicos... No me canso de indicar como sociólogo que un país del primer mundo no solamente lo es por sus construcciones. Lo más importante es la mentalidad desarrollada de su gente. Aquí se derrumba la propaganda que exalta a nuestro pequeño país.
Es fácil ver que muchos panameños no tienen mentalidad para vivir en un país desarrollado. El subdesarrollo no solamente es en lo económico y social, sino también en las mentes... La primera falla es que los panameños, en bastantes casos, no cumplen las leyes ni sus responsabilidades. Tanto juega vivo obstaculiza el mejoramiento de cualquier país, por más ambiciosos que sean sus dirigentes. Tenemos un gobierno que no puede controlar la delincuencia, los tranques de "cada día", el alto nivel de vida, la educación mediocre, etcétera. Ahora se suma algo que hemos señalado desde hace años. Nos estamos convirtiendo en un pueblo lleno de estrés, que descarga sus iras a puñetazos o batazos.
Hay una explosión social que se muestra en los cierres de calle por cualquier motivo. Las autoridades de Salud Mental señalan que un tercio de la población panameña sufre algún grado de depresión. En su mayoría son mujeres. Esto no se explica ante informes internacionales que nos ubican como uno de los pueblos más felices del mundo (¡jo!). Tal vez por eso es que estamos entre los pueblos que más licor consumen... Agregue que nos quejamos del alto costo de la vida, pero se gastan millones de dólares en juegos de azar... Cada día disminuyen los valores morales y cívicos. Ya se piensa encerrar varias horas a los alumnos... para alejarlos de las tentaciones.
La venta de autos lujosos crece por mes, aunque nuestras calles no sean suficientes. Nos quejamos de los "bien cuidao's", pero nos llenamos de deudas, especialmente por el descontrolado uso de las tarjetas de plástico. Lo más llamativo de nuestro subdesarrollo es que cada nuevo gobierno le echa la culpa de todo lo malo al anterior... y los votantes les hacen caso a las falsas promesas de los politiqueros...