Sanar heridas
Las heridas sanan por etapas, cuanto más pequeña sea, más rápido sanará, pero si es más grande y profunda, más tiempo puede tardar en sanar. En esta ocasión no me refiero a las heridas físicas que el hombre se hace producto de accidente o provocadas por terceros; se trata de aquellas que por diversas situaciones materiales se provocan los seres humanos y que guardan en sus corazones y mentes, causando más daño que las registradas en su anatomía. Estas heridas que se hacen los hermanos, padres, hijos, esposos, amigos, vecinos u otro familiar y que no logran superar durante el transcurrir de los meses, deben llegar a su fin con la culminación del año. No es nada recomendable seguir alimentando ese sentimiento que provoca tristeza, desolación, distanciamiento, algunas veces desamor y que poco a poco van haciendo crecer un resentimiento en la persona. El resentimiento es más frecuente de lo que pensamos. En ocasiones las reacciones que el individuo asume ante una situación de esta naturaleza, se ven alteradas por causa del rencor, que lo lleva a restarle capacidad para juzgarse con objetividad, a sí mismo o a otro. Incluso, llegan a sentirse víctimas del destino y no comprenden por qué otros consiguen con aparente facilidad lo que a ellos se les hace difícil alcanzar. Es allí donde surgen sentimientos de envidia, celos, disgusto y con ello, el deseo de vengarse de los que, a su juicio, son más afortunados. El resentido vive amargado y tiende a amargarles la vida a los demás. Alimenta sus rencores y su animosidad sembrando insatisfacción e infelicidad en quienes le rodean. Hasta sus comentarios son agrios y negativos, y no es capaz de ver nada bueno en los demás, pues se encierra en sí mismo hasta perder la capacidad de amar. Hagamos de este tiempo, una linda ocasión para cerrar heridas; que los residentes de mi Panamá, el país de las oportunidades, vivan en armonía consigo mismos y con los que los rodean; que el perdón sea prioridad, actitud que alivia, ya que lo que se da de corazón y no es valorado, la vida lo retribuye por otros senderos, pues cuando se actúa sin mirar a quien, las bendiciones llegan y desaparecen las huellas que un día dejaron las heridas.