Sociedad desprotegida
José Antonio Moncada
Abogado y exprecandidato presidencial
Todos los sectores de la sociedad han empezado a tener un tema en común, que es el incremento de los niveles de delincuencia, en el que pareciera que hay dos bandos; por un lado, la policía —que se encuentra desconcertada y sin un plan definido— y por el otro, grupos bien organizados que pasan a ser creativos y sorpresivos.
Solo puedo hablar en función a formación criminológica: "El delincuente no nace, lo hace la sociedad". Por esto, todos los Gobiernos del mundo tienen lo llamado en una forma: "el menor infractor", figura creada de la responsabilidad que en conciencia se tiene que una persona en formación está en manos de diversos grupos que de manera resumida son: la familia, la escuela, la Iglesia y la presión de grupo. Lo que se haga castigando antes de tener la formación la persona que por ficción se llama 18 años es una responsabilidad en la que el ESTADO sabe que debió tener participación.
La otra cara de la moneda es la víctima, que no le importa si su verdugo es menor, sino que pide a la policía ese "proteger y servir", principalmente PROTEGER. Porque es muy raro que en una banda solo existan menores de edad. Lo que hay es una mezcla en la que quienes no han alcanzado los 18 son enviados al frente de la acción delictiva, pero la ideación surge de mentes que decidieron ganarse la vida a costa del camino ilícito y ya son mayores. Esto conduce a generar tragedias y, por último, a la privación de libertad de los incautos que pensaron el delito es el camino fácil.
Pocos son los recursos policiales para obtener el "proteger". Cuando vemos cómo las casas se llenan de cercados, puertas de seguridad, rejas y muros, es porque se llegó a la conciencia que "escondiéndonos" es mejor que esperar que un policía venga en nuestro auxilio a la hora de necesitarlo.
La otra forma de PROTEGER es generar empleo, y este gobierno no lo está haciendo por incapacidad. El panameño que no tiene maldad para ser delincuente, pero sí tiene necesidad para vivir de la oportunidad cuando se presente y cada vez es más común quienes se prestan para ser parte del crimen organizado ideado por los mayores de edad y mandado a ejecutar por menores.
Dios debe ser compasivo con los panameños. Los nubarrones de delincuencia son fuertes y el gobierno solo tiene en mente "la gran represión". Si no hay un compromiso social de participación por hacer mejores panameños, faltará poco para el Estado de sitio.
Cada vez son más claros 3 grupos: la masa de los ricos pudientes "protegidos", alejada de la gran mayoría que se alegra cuando ve un radiopatrulla, porque allí está residiendo "esperanza" de seguridad y el tercero de las masas humanas es precisamente la familia de los delincuentes que le rezan a Dios todos los días por encontrar el mejor camino y que no lo ven, desean el adecentamiento, desean encontrar otra cosa que no sea noticia de bala y muerte. Claman por ese Dios que nos comprende y perdona. Solo tienen la opción de lo sobrenatural para el milagro del cambio, frente a los mensajes de la corrupción en los periódicos que son tan grandes que se hacen atractivos más que repudiables.