Sorpresas de la vida
Una vez más, los panameños demostraron al mundo que cuando se proponen una meta, la cumplen. El 26 de junio de 2016 queda plasmado en la historia de mi Panamá, el país de las oportunidades, como el día en que se inaugura la ampliación del Canal, obra que los coloca a la vanguardia del comercio marítimo mundial y evidencia capacidad frente a grandes retos.
Para los que registran la historia, el 7 de septiembre de 1977, Omar Torrijos y el entonces presidente de EE.UU., Jimmy Carter, firman el Tratado Torrijos-Carter, que luego, en 1999, devuelve el Canal a los panameños. El 22 de octubre de 2006, unos 693 mil panameños apoyaron la propuesta de ampliación del Canal, en un referéndum nacional. El domingo, el mundo celebró este gran logro, cuando se pudo observar el tránsito del buque Cosco Shipping Panamá por el Canal ampliado. Y no se equivocaron los panameños que respaldaron la construcción de esta megaobra, que hasta su inauguración registraba unas 170 reservaciones de buques con interés de transitar por el tercer juego de esclusas, en los próximos meses, cuando finalice el año fiscal de la ACP, que será en septiembre próximo. Según declaraciones del administrador del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano, cada barco estará pagando mínimo unos 500 mil dólares por utilizar las nuevas esclusas, lo que significa que en los próximos 90 días se podrá facturar unos 66 millones, sin incluir los buques que transiten por la vía sin utilizar la modalidad de reserva. Esta obra proyecta beneficiar a los panameños. Sólo en el sector logístico y marítimo apuesta por una inversión millonaria tras la ampliación, la cual contempla la construcción de nuevos puertos, centros logísticos y terminales de combustible; entre otras acciones que fortalecerán la vía interoceánica y, por ende, la economía del país.
Alcanzar las metas no fue fácil porque hubo oposición. Por naturaleza, los humanos están expuestos a equivocaciones, que el tiempo les permite enmendar. En 1977 y 2006, años importantes en la historia de Panamá, algunos se opusieron a respaldar la decisión de la mayoría; la vida los sorprende y los lleva a recibir las obras que otrora rechazaron. Es una verdadera enseñanza que muestra que las decisiones que benefician a la población no deben estar supeditadas a los vaivenes de la política.