Un discurso, una advertencia
El discurso al país del presidente Juan Carlos Varela, con motivo de la instalación de la Asamblea Nacional, reveló su total desconocimiento de la cruda realidad por la que atraviesa el pueblo panameño, acosado por el aumento de la delincuencia, el desempleo, alto costo de la vida y sumido en un clima general de pesimismo nacional, ante lo que le depara el futuro.
El mandatario reiteró sus promesas electorales, como si no se diera cuenta de que ya han pasado dos años de gestión presidencial y a la fecha no hay obras propias que mostrar al país, fue frecuente la conjugación de verbos en futuro como “haremos”, “construiremos”, desarrollaremos”, sin que se haya percatado de que solo le quedan tres años de gobierno.
Lo más grave es que el presidente aceptó que proyectos por el orden de los mil millones de dólares que venía ejecutando la gestión anterior fueron paralizados.
Tampoco se refirió Varela a los casos de corrupción en su propio gobierno ni a la inmoral política de transfuguismo hacia las posturas oficialistas, que desplegaron un grupo de diputados que reeligieron al presidente de una Asamblea sometida al inquilino del Palacio de las Garzas.
Empero, lo más peligroso fue el talante autoritario que imprimió a su intervención en la que abiertamente dio instrucciones al Órgano Judicial sobre cómo debe proceder con la administración de justicia, lo que además de violar la Constitución Nacional, confirma la injerencia de un órgano sobre otro, lo que viola la separación de poderes que debe imperar en una democracia.
Al advertir al país de tiene “el poder” y que lo usará, no augura nada bueno para opositores ni medios de comunicación independientes.
No podía ser de otra manera, ya que es claro que el todopoderoso mandatario controla los tres órganos del Estado, lo que en buenas cuentas significa que estamos ante un régimen de corte verticalista y autoritario, que se vale de la amenaza o la prebenda para someter a la sociedad.
El mandatario dejó en el aire una “advertencia” de que políticos andarían en malos pasos y en vínculos con delincuentes, pero pese a que no dio nombre ni detalles, se confirma que los organismos de seguridad están haciéndoles seguimiento a los mismos.
En fin, más de lo mismo y nada en dos platos, ese fue el discurso de Varela.