Viernes Santo
“Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”, así condensa la Biblia con estas breves y dramáticas palabras el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, para la salvación del mundo, un día como hoy, hace más de dos mil años.
El Viernes Santo es un día fundamental que celebra la Iglesia católica y en los que se rememora el sacrificio de Jesús por la humanidad, al punto de dar la vida por ella.
Más allá de si se es creyente o no, lo que en Semana Santa, y sobre todo hoy Viernes Santo, recuerda la Iglesia católica es: la muerte, como negación de la vida, la cual desafía al ser humano a encontrar caminos que lo hagan perdurar.
La población panameña es mayoritariamente católica, aunque hay que aclarar que ante el inmenso sacrificio de nuestro Señor por la salvación de la humanidad, todos somos sus seguidores, es decir, cristianos.
Es por ello que un día como hoy debe de ser dedicado especialmente al recogimiento y la meditación sobre nuestro pasar por la vida.
El país entero en místico recogimiento reflexiona sobre la vida y obra terrenal de Jesús, el hijo de Dios y participa con respeto y tolerancia en las ceremonias religiosas que se realizan aquí y en el resto del mundo católico.
Sirva pues, en esta hora de reflexión y recogimiento cristiano, la meditación inteligente de cómo ser mejores ciudadanos panameños, como ser solidarios con nuestros semejantes, como despojarnos del odio la envidia y la intolerancia que a veces nos corroe sabiendo que polvo somos y al polvo volveremos y que nuestra vida transcurre aquí y ahora y que lo que viene será el juicio de la eternidad.