Violación constitucional
El presidente de la República, Juan Carlos Varela, ha perdido todo el sentido de la proporción al insistir en inmiscuirse en las acciones del Órgano Judicial, violando así la separación de poderes que consagra la Carta Magna panameña, y que es el fundamento del sistema democrático de gobierno.
Una vez más, durante el acto de inauguración de la 23.ª Conferencia Regional de las Américas de la Policía Internacional (Interpol), volvió a inmiscuirse en otro órgano del Estado, al decir que los magistrados habían tomado nota de su advertencia anterior con “responsabilidad” y “preocupación”, según aseguró.
Al parecer, nadie le ha enseñado al mandatario el significado del artículo 2 de la Constitución, el cual es claro al señalar que los tres poderes del Estado actúan “limitada” y separadamente” y que la “armónica colaboración” que menciona la norma suprema no entraña sometimiento de un poder a otro.
Con estas actuaciones, Varela viola la Constitución Nacional y si cambia la correlación política dentro de la Asamblea de Diputados, ahora dominada por él, más adelante esos que entregaron la independencia del legislativo no podrían armarle un juicio político.
Que pele el ojo Varela, con su actuar político está llevando al país hacia un escenario de ilegalidades y confrontaciones, de la que nunca sale nada bueno.
No hay que olvidar un viejo refrán: ¡cuánto más poder se tiene, más peligroso es un fanático!
Si Varela quiere referirse al recto significado del artículo dos de la Constitución, debe empezar por memorizar su primer párrafo que reza: “El Poder Público solo emana del Pueblo. Lo ejerce el Estado conforme a esta Constitución (…)”.
Cada vez que el mandatario en ejercicio abre la boca para dar instrucciones al Órgano Judicial, viola la excerta constitucional. Así de sencillo.