Emilia Clarke confiesa que burló a la muerte tras sobrevivir a dos aneurismas
La actriz de Game Of Throne ofreció los detalles más íntimos y dolorosos de lo que vivió tras aquellas cirugías que casi le cuestan la vida.
La actriz británica, Emilia Clarke, mundialmente famosa por encarnar a Daenerys Targaryen en Game of Thrones, sufrió dos aneurismas cerebrales. En una reciente entrevista en el podcast How to Fail with Elizabeth Day, ofreció los detalles más íntimos y dolorosos de lo que vivió tras aquellas cirugías que estuvieron a punto de costarle la vida.
Clarke estaba en plena sesión con su entrenador personal cuando comenzó a sentir un dolor de cabeza insoportable. Según relató en su momento al medio The New Yorker, se sentía tan agotada que apenas podía ponerse los zapatos. Cuando su entrenador le pidió que hiciera una plancha, algo se rompió.
“Sentí de inmediato como si una banda elástica estuviera apretando mi cerebro. Intenté ignorar el dolor y seguir, pero simplemente no podía”, recordó Clarke. Casi a rastras, llegó al baño del vestuario, donde se desplomó de rodillas frente al inodoro, presa de vómitos y un dolor “fulminante, punzante y constrictivo”.
Fue operada con éxito, pero la cirugía le dejó afasia, un trastorno del lenguaje que le impidió hablar con fluidez. En el podcast, la actriz confesó que pasó las dos semanas siguientes al colapso tratando, junto a su representante, de ocultarle a HBO lo que había ocurrido, “hasta que supieran que no iba a morir”.
Durante ese primer procedimiento, los médicos detectaron un segundo aneurisma, más pequeño, en el lado opuesto del cerebro. Meses después, los médicos estadounidenses encontraron que el aneurisma había triplicado su tamaño.
“Lo siguiente que recuerdo es que me estaban despertando, y sentía ese mismo dolor intenso otra vez, porque me dijeron: ‘Salió mal. Tenemos que abrirte la cabeza y necesitamos tu permiso’”.
Lo que había ocurrido dentro del quirófano fue un fallo técnico con consecuencias gravísimas. El aneurisma había sido tratado con un relleno para sellar la ruptura, pero el material fue introducido en exceso, provocando un desgarro en el tejido. Los cirujanos no tuvieron otra opción que abrir el cráneo de Clarke para bloquear el aneurisma de forma directa. Fue, según describió, “un sangrado bastante grande”.
“Estaba convencida de que había burlado a la muerte y de que se suponía que debía morir, y eso era todo lo que podía pensar cada día”, expresó.
Etiquetas