¡El Clan del Golfo domina la minería ilegal del Darién!
Senafront asegura que la organización criminal controla las actividades ilícitas que se realizan en esta zona fronteriza.
El Clan del Golfo tendría bajo su control la minería ilegal de oro que opera en sectores de la frontera entre Panamá y Colombia, según autoridades panameñas que participaron en un recorrido por el Darién documentado por la agencia EFE.
Durante un sobrevuelo realizado el pasado 14 de agosto, fueron detectadas bombas de agua, tuberías y un campamento de minería ilegal en el río Mangle, en plena selva del Darién.
La presencia de los helicópteros del Servicio Nacional Aeronaval (Senan) provocó que varios sospechosos salieran corriendo y se internaran entre la vegetación.
Treinta detenidos en dos operativos
El subdirector general del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), comisionado Héctor De Sedas Cedeño, explicó que las autoridades buscan golpear la estructura económica que sostiene estas actividades ilícitas.
En recientes operativos realizados en la zona fueron detenidas 30 personas, entre panameños y colombianos.
En la última intervención en el río Mangle fueron capturadas 13 personas, entre ellas presuntos integrantes del Clan del Golfo.
De Sedas sostuvo que esta organización, además de estar vinculada al narcotráfico, participa en actividades como el tráfico de migrantes, la extorsión y la minería ilegal.
“En el Darién nadie realiza actividades ilícitas si no tiene el control el Clan del Golfo desde el territorio colombiano”, afirmó el jefe fronterizo, según declaraciones recogidas por EFE.
Cobran por entrar y por el oro
La operación criminal, según las autoridades, no terminaría en la extracción del oro.
De Sedas explicó que los mineros ilegales deben pagar por ingresar al territorio panameño y posteriormente entregar un porcentaje del metal extraído cuando este entra a Colombia.
Ese porcentaje se estima en 20% del oro obtenido, además de que el Clan del Golfo también compraría el metal a los propios mineros.
El objetivo de las autoridades es cortar ese circuito económico que permite financiar otras actividades criminales en la zona.
Patrullajes de hasta siete días
La respuesta de Senafront continuará por tierra. De Sedas explicó que las unidades especializadas realizan patrullajes que pueden extenderse entre cuatro y siete días, dependiendo de las condiciones meteorológicas y del terreno.
La frontera entre Panamá y Colombia tiene unos 266 kilómetros y cuenta con bases binacionales que permiten coordinar información y operaciones entre las fuerzas de ambos países.
Uno de esos puntos es Alto Limón, donde agentes panameños y colombianos mantienen vigilancia sobre las rutas utilizadas para actividades relacionadas con narcotráfico, migración irregular y otros delitos.
Una amenaza también para la selva
La minería ilegal no solo representa un problema de seguridad. La utilización de bombas de agua y otras estructuras para extraer oro genera presión sobre los ríos y el ecosistema del Darién.
Las autoridades panameñas buscan desmantelar estas actividades antes de que las economías ilegales sigan ganando terreno en una de las zonas selváticas más importantes del país.
El despliegue reciente incluyó a más de 700 agentes de fuerzas especiales de Senafront, distribuidos en puntos estratégicos y puestos binacionales.
La lucha, sin embargo, no es sencilla: los campamentos se encuentran en zonas de difícil acceso y quienes operan allí conocen el terreno y pueden desaparecer rápidamente entre la selva.
Con información de Infobae y EFE