Síndrome de supermamá

Una madre común y corriente siente orgullo por sus hijos; una supermamá cree que sus niños están aquí para hacer del mundo un lugar mejor... Y lleva consigo 2,000 fotos que respaldan su hipótesis.

Por: redacción -

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Que las madres estén orgullosas de sus hijos es maravilloso; pero que sienta que su dicha debe ser compartida con los casi 7,000 millones de habitantes de este mundo, ya viene siendo otra cosa. Yo le llamo el "síndrome de las supermamás".

Y no me refiero a aquellas buenas mujeres que, con sacrificio, han sacado adelante a su familia; sino a aquellas cuyo único tema de conversación parecen ser sus hijos... Y llevan consigo un álbum de 2,000 fotos que prueban que sus vástagos son lo máximo.

Para una supermamá los hijos de los demás son simples mortales, los suyos son los más inteligentes, los más tiernos, los que mejor se portan y, claro, siempre están listas para mostrarte una foto que lo prueba. "Mira, esta es Anita en el típico", "aquí está disfrazada de Hannah Montana".

Como no he dado con la manera cortés de expresar un "no me importa"; solo me queda esbozar una sonrisa y a la foto n.º 10 cambio sutilmente el tema de conversación.

Esto ofende a las supermamás y es ahí cuando surge "la pregunta": ¿No tienes hijos verdad?" Como tampoco he encontrado la forma cortés de decir "no, y tampoco estoy interesada en el tema"; respondo con un simple "no".

Y es que las supermamás han encontrado en los BlackBerry y redes sociales, un vehículo para difundir las importantes actividades de sus hijos. Con "importantes" me refiero al día en que a Juancito se le regó un "raspa'o", por ejemplo.

Conozco una supermamá que, casi semanalmente, le "postea" una dedicatoria a su hijo. El niño no sabe leer todavía pero sus contactos sí, lamentablemente.

El primero fue lindo, el quinto más o menos; después de un año de poemas, ya ninguno lo es.

Para mí, las supermamás, lo mismo que los borrachos, forman parte de los personajes más molestos en una fiesta. De esos que se te pegan, te hablan de lo mismo por una hora y luego hacen lo siguiente con la próxima víctima.