Waterman y un sueño llamado Europa

El habilidoso delantero que viste los colores de la camiseta de la Selección Mayor de Fútbol de Panamá tiene como meta llevar su estilo de juego

Marian Ruiz Góngora / Marian Ruiz Góngora

Datos referenciales

  • Nombre: Cecilio Waterman
  • Edad: 22 años
  • Fecha de nacimiento: 13 de abril de 1991
  • Residencia: Las Acacias
  • Padres: Cecilio Waterman y Anaika Ruiz
  • Música: Reggae
  • Comida: Arroz con pollo
  • Club actual: Fénix de Uruguay
  • Posición: Delantero
  • Procesos: Selección sub-20, Mayor y Preolímpica

El habilidoso delantero que viste los colores de la camiseta de la Selección Mayor de Fútbol de Panamá tiene como meta llevar su estilo de juego a tierras europeas.

La difícil situación económica no marginó su destino ni mucho menos intimidó su sueño de niño: convertirse en un futbolista profesional.

Hoy en día escribe un nuevo capítulo en su libro de vida titulado "Cecilio Waterman", en el que las metas alcanzadas no han sido cuestión de suerte, sino de sacrificio, dedicación y perseverancia.

Su amor por el fútbol empezó cuando realizaban ligas en el lugar donde vive, Juan Díaz, en las que asistía para recoger pelota desde la mañana hasta la tarde por el costo de 10 dólares. En este episodio encontró su inspiración a través de los jugadores de barrio.

“Cuando era niño, recogía balón en las ligas que se realizaban por mi casa y ver a los mayores jugar me inspiró y motivó”, manifestó Waterman.

Este futbolista entusiasta recordó también cuando su padre le daba tan solo 40 centavos para ir a la escuela, situación que mejoró cuando su progenitor empezó a alquilar cuartos.

En ocasiones, cuando la situación económica se ponía difícil, el dinero que le daba su padre para que estudiara lo utilizaba para su pasaje; pero no le alcanzaba para la merienda, por lo que debía resistir hasta el regreso a casa.

El deporte que levanta pasiones y multitudes no representa para Cecilio Waterman un entretenimiento o una manera de divertirse, sino un estilo de vida.

Desde pequeño, este habilidoso delantero definió su propósito en este mundo, que consiste en convertirse en un deportista profesional, traspasar fronteras y vestir la camiseta de la Selección Mayor de Fútbol de Panamá.

Pese a todos estos logros conquistados mediante trabajo y dedicación, Waterman aún tiene pendiente una meta por alcanzar, que es llevar su estilo de juego a Europa.

Este potente delantero se ha convertido en la novedad de la convocatoria realizada por el estratega Julio Dely Valdés, que participará en la Copa Oro que se realizará en los Estados Unidos, a partir del 7 de julio.

Inicios

Waterman, quien milita actualmente en el Fénix de Uruguay, realizó sus pininos en la academia Don Bosco, donde compartió desde la niñez con Armando Polo, Luis Mejía y Gabriel Torres.

En su mayoría de edad, defendió los colores del Sporting San Miguelito y del Boca Juniors de Cali, Colombia, en las divisiones inferiores.

Dificultades

Este artillero manifestó que en su estadía en Colombia, donde jugó para el conjunto Boca Juniors de Cali, pasó por muchas adversidades.

“Tuve momentos difíciles en Colombia, allá la pasaba muy duro; no estaba acostumbrado a la comida, además me daban como siete dólares por semana, que era el pasaje para ir a los entrenamientos, y eso era lo que me pagaban; por eso no aguanté y regresé a Panamá”, reveló.

Apoyo

Cecilio Waterman padre fue el personaje que impulsó a este joven talentoso a luchar por sus metas. “Mi padre me dijo que luchara por el fútbol, si me gustaba, y así lo hice. Mi padre siempre ha estado al lado mío apoyándome en todo”, señaló.

En el Fénix

Su buena participación en el Mundial Sub-20 de Colombia 2011 le abrió puertas en el extranjero, e hizo posible una contratación con el Fénix de Uruguay hasta el año 2015.

“Gracias a Dios me va bien en el Fénix, he marcado goles y realizado un buen papel”, aseguró el futbolista.

Waterman espera que Uruguay sea un trampolín para cumplir su deseo de jugar en Europa.

Por último, agradeció a Dios por su familia, por el don de jugar y, además, por el buen momento que pasa.

Waterman representa el vivo ejemplo de que querer es poder.

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