Confunden un juguete sexual con una bomba y paralizan Washington
La sorpresa del escuadrón de desactivación de explosivos fue monumental cuando, tras una minuciosa y delicada revisión, determinaron que el único riesgo del aparato era provocar un infarto pero de la risa.
Lo que prometía ser una mañana tranquila en el barrio de Tenleytown, en Washington D.C., terminó convirtiéndose en un gran cantidad de risas de proporciones internacionales.
Un paquete sospechoso abandonado en un basurero cerca de una estación de bomberos desató la histeria colectiva, movilizando a perros detectores, escuadrones antibombas y provocando el trancón del siglo tras el cierre de Wisconsin Avenue por casi dos horas.
El objeto en cuestión —un dispositivo electrónico azul con negro y cables expuestos— tenía toda la pinta de ser el artefacto definitivo para volar el vecindario. La policía metropolitana no se lo pensó dos veces y aplicó el protocolo antiterrorista a rajatabla, tratando el caso con la máxima tensión mientras los vecinos observaban el despliegue con el corazón en la boca.
Una "bomba" pero de placer
La sorpresa del escuadrón de desactivación de explosivos fue monumental cuando, tras una minuciosa y delicada revisión, determinaron que el único riesgo del aparato era provocar un infarto pero de la risa.
El temible "artefacto" resultó ser una bomba electrónica portátil para adultos, es decir, un juguete sexual de alta gama (identificado por los expertos de internet como un Zolo Blowbot) que funciona con succión y electricidad, lo que explicaba los sospechosos cables a la vista.
Una vez aclarado que no había pólvora sino pura satisfacción en el empaque, la policía retiró el jugetito de la vía pública y procedió a reabrir el tráfico.
Como era de esperarse, la historia se volvió viral en cuestión de minutos, desatando una lluvia imparable de burlas en redes sociales contra el despistado ciudadano que decidió desechar sus herramientas de placer de la manera menos conveniente posible.
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