Campanas coloniales

Las campanas coloniales de la iglesia San Francisco de Asís de Dolega, en Chiriquí, representan una reliquia para la misma y los habitantes de este distrito.

María Castillo / María Castillo

Las campanas coloniales de la iglesia San Francisco de Asís de Dolega, en Chiriquí, representan una reliquia para la misma y los habitantes de este distrito.

Su particular sonido se escucha en toda la población. Cuando suenan con alegría, invitan a las personas a la misa, a compartir la eucaristía.

Sin embargo, si su sonido es triste y lento, indica que alguien ha muerto, explicó Marcelina Espinoza, residente del distrito.

En ocasiones también suenan alegres, si quien ha muerto es un niño, agregó la señora.

Estas campanas tienen una particularidad, una de ellas tiene el sonido ronco, esto debido a que en la época colonial, según cuenta la historia, otra tribu atacó a la población indígena (los doraces) y robó las campanas.

Los doraces, tribu indígena de Dolega, los persiguieron, y en la batalla una de ellas fue traspasada por una flecha. Ambas fueron recuperadas y regresadas a la iglesia, pero el sonido de una cambio para siempre.

Desde entonces son custodiadas por los habitantes de este lugar, para impedir que alguien quiera llevárselas otra vez.

Estas campanas coloniales son del siglo XVIII y se encuentran ubicadas en el campanario de la iglesia.