Los trapiches están en la mira

El hurto de trapiches, bombas y turbinas de halar agua es la nueva modalidad de los delincuentes en la provincia de Los Santos, donde estos equipos abundan,

Zenaida Vásquez / La Voz del Interior

El hurto de trapiches, bombas y turbinas de halar agua es la nueva modalidad de los delincuentes en la provincia de Los Santos, donde estos equipos abundan, por ser una región netamente agropecuaria.

Este hurto se hace en grupo, es decir, que lo ejecutan varias personas, incluso se estima que se realiza a través de pedidos especiales.

La oferta para adquirir estos valiosos equipos es amplia, ya que ganaderos, tomateros, productores de sal y agricultores en general cuentan en su mayoría con estos aparatos.

El subcomisionado de la Policía Nacional en Los Santos, Gustavo Cogley, dijo que se desconoce el modus operandi, pero se estima que lo hurtado es vendido en otras provincias como Veraguas, y se da en doble vía.

Algunos ganaderos consideran que los trapiches y bombas son hurtados para vender el hierro y el acero. Sobre este tema, Roberto De León, propietario de la Recicladora Triple, S.A, dedicada a la compra de hierro en La Villa, indicó que en los años que lleva en la actividad nunca le han vendido un trapiche. Considera que vender un trapiche o una bomba no es rentable para los delincuentes, porque lo máximo que se les puede pagar por uno de estos equipos es entre 15 y 20 dólares.

La libra de hierro y acero está a 10 centavos y uno de estos artefactos puede pesar entre 150 y 200 libras. “Para sacar estos equipos se debe hacer entre varias personas y no creo que se arriesguen tanto para ganar unos 20 dólares entre varios”, expresó.

Quienes se dedican a comprar hierro consideran que el hurto no es para obtener el hierro, sino para venderlos por pedidos en otras regiones como Darién y Chepo, donde existen santeños que siguen sus tradiciones.

Según estadísticas de la Policía Nacional, en 2013 se han registrado 4 hurtos de bombas y 2 hurtos de trapiches. Pero se cree que la cifra es mayor, pero la limitante es que las personas afectadas no están denunciando estos casos.

Afectados

Hace pocos días, al señor Dimas Cedeño, del Chumajal de Guararé, le trataron de llevar una turbina de agua en una de sus fincas de Las Guabas, vía al Nanzal.

Afortunadamente no lograron llevarse el equipo valorado en unos mil 500 dólares, ya que estas turbinas tienen unos 80 pies de profundidad en la tierra.

“Halaron el cable de la turbina y pensamos que lo que querían era llevarse los cinco tubos de hierro con los que cuenta la turbina, y no lograron llevarse nada, pero el daño que hicieron fue de unos 200 dólares”, expresó el ganadero Cedeño.

Cedeño expresó que igual le sucedió a otro ganadero de este mismo sector, a quién le intentaron hurtar una turbina, pero a su juicio es difícil llevarse estos equipos porque tiene que ser entre varias personas y se tiene que trabajar por varias horas para poder sacarlas.

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