¿qué hay detrás del jardín del CRUC?

Con las manos sudadas, llenas de tierra, y callos producidos por el constate uso de herramientas rústicas de jardinería, así termina un día normal de labores para

Delfia Cortez / La Voz del Interior

Con las manos sudadas, llenas de tierra, y callos producidos por el constate uso de herramientas rústicas de jardinería, así termina un día normal de labores para Daniel Herrera, quién ha sido por muchos años uno de los más importantes jardineros del Centro Regional Universitario de Colón (CRUC).

Don Herrera, con su esfuerzo y dedicación, día a día se empeña para darle un cuidado vital a los árboles y arbustos del CRUC.

Los árboles que se observan en los alrededores de las instalaciones son: el imponente corotú (Enterolobium cyclocarpum), que es el más grande dentro del centro, los pinos (Pinus sp.), las astromelias (Lagerstroemia speciosa), las palmas de coco (Cocos nucifera), los árboles Santa María (Calophyllum sp), ubicados al borde de la carretera Randolph frente al CRUC, que entre otros, son cuidadosamente conservados por este jardinero.

Parte de los trabajos que realiza son la siembra, la poda, la limpieza de palmeras caídas y acumulación de hojarasca, abono del suelo, entre otros, con el uso de herramientas rústicas como la coa, la pala, el rastrillo, la carretilla, guantes o a veces a mano limpia, bajo un conocimiento quizás no muy técnico, sino empírico basado en la experiencia, pero bastante eficiente para dar un buen mantenimiento.

Siendo uno de los más activos de los jardineros, quizás desconocido e ignorado por el público en general, Daniel se convierte en uno de los más grandes beneficiadores para todos los que realizan actividades académicas y administrativas dentro del CRUC.

Y es que estos árboles pueden tener un efecto notorio en reducir la temperatura del calor urbano hasta en 5º Celsius en la temporada seca, mientras los árboles de jardines urbanos pueden absorber marcadamente el calor del aire y brindar sombra a edificios y otras estructuras donde se acumula el calor.

Estos árboles son, además, un punto de reposo para pájaros que se oyen cantar durante el día (azulejos, sangretoros, pericos, gorriones, pecho amarillos, talingos, carpinteros, etc.) y otras criaturas que recrean un ambiente agradable durante las actividades al aire libre en la universidad, sobre todo para aquellos que día a día usan los parques del CRUC para discutir tareas entre compañeros y colegas dentro de un paisaje verde con aspecto limpio y ordenado.

La pasión que le dedica don Herrera a este jardín y a todas y cada una de las “vidas verdes” a su cargo, amerita tenerle gran respeto. Es por eso que resaltamos la excelente labor de este colonense, cuyo lema personal de vida reza: “¡Pa’lante! ¡Pa’lante!”.


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