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Brasil: Choques cerca de estadio de fútbol

``Los manifestantes empezaron esto cuando intentaron meterse a través de nuestra barrera exterior'', dijo el capitán de la policía Flavio Almeida. ``No teníamos otra opción que responder''.

 Manifestantes y policías chocaron el miércoles en Brasil cerca de un estadio de la Copa Confederaciones de fútbol cuando los agentes confrontaron a miles de personas que trataban de acercarse al lugar.
  Los inconformes, enfurecidos en parte por los miles de millones gastados en los preparativos para el Mundial del 2014, recogieron botes de gas lacrimógeno y los lanzaron contra la policía junto con una lluvia de piedras. Una densa niebla del gas envolvía a la masa de manifestantes, a unos dos kilómetros del estadio donde Brasil se enfrentaba con Uruguay en semifinales de la Confederaciones.
  La policía estableció un perímetro de dos kilómetros alrededor del estadio, un procedimiento normal para torneos internacionales. La policía montada y unidades antimotines mantenían otro cordón de seguridad aproximadamente a un kilómetro de la instalación.
  ``Los manifestantes empezaron esto cuando intentaron meterse a través de nuestra barrera exterior'', dijo el capitán de la policía Flavio Almeida. ``No teníamos otra opción que responder''.
  Unos 50.000 manifestantes se habían concentrado previamente en una plaza central en Belo Horizonte.
  ``No necesitamos la Copa del Mundo'', dijo Leonardo Fabri, un manifestante de 19 años. ``Necesitamos mejores servicios de salud, una policía más humana''.
  Es la última protesta en tornarse violenta en Brasil, parte de una ola de protestas que comenzaron el 17 de junio.
  En otras partes del país la situación se mantuvo mayormente en calma, en parte porque el Congreso retiró un proyecto de ley que fue una de las razones de las protestas. Se realizaron manifestaciones pacíficas en Brasilia y en la ciudad nororiental de Recife.
  La Cámara de Diputados rechazó el martes por la noche una medida que habría limitado las facultades investigativas a la fiscalía, proyecto de ley que muchos temían dificultaría combatir la corrupción.
  Fue una nueva victoria para el movimiento callejero masivo que surgió en Brasil en las últimas dos semanas.
  Previamente, varias ciudades desistieron de aumentar los pasajes de autobús y la presidenta Dilma Rousseff creó una nueva agenda de gobierno que atiende los reclamos de la población de mejor transporte público, más inversiones en educación y mayor rigor en el combate a la corrupción, como reclaman los manifestantes.
  La propuesta de enmienda constitucional, conocida popularmente como PEC 37, fue uno de los blancos predilectos de los manifestantes que por millares tomaron las calles de ciudades grandes y pequeñas de Brasil con rótulos de ``Diga no a PEC 37'', por considerar que fragilizaría el combate a la corrupción al impedir que fiscales del Ministerio Público realicen investigaciones en casos penales.
  La iniciativa, apoyada por los cuerpos policiales que tienen la función de hacer las investigaciones criminales, parecía encaminada a una victoria fácil por contar con respaldo de una amplia mayoría de la coalición oficialista y parte de la oposición.
  ``La PEC 37 solamente serviría para proteger a los corruptos'', dijo Aline Campos, una publicista de 29 años en una protesta en reciente en Brasilia. ``La sociedad quiere más esfuerzos para combatir la corrupción, no menos''.
  La Corte Suprema ordenó el miércoles el encarcelamiento inmediato del congresista Natan Donadon, que fue declarado culpable de corrupción en el 2010 y ya ha agotado todas sus apelaciones.
  La cámara baja votó por 430 votos por rechazar la enmienda, con nueve votos a favor y dos abstenciones, entre los 531 integrantes del cuerpo legislativo, ante al aplauso de una multitud de miembros del Ministerio Público que colmaron las galerías de la cámara y entonaron el himno nacional.
  ``Fueron las calles las que levantaron la ceguera en que se encontraba la clase política'', manifestó el diputado Domingos Dutra, del gobernante Partido de los Trabajadores, al celebrar el rechazo de la enmienda, que a su juicio habría sido aprobada de no ser por las manifestaciones.
  Varias de las protestas que se han realizado los últimos días en más de un centenar de ciudades brasileñas fueron convocadas en directa oposición a la enmienda constitucional, cuyos defensores alegaron que compete a los cuerpos policiales especializados realizar las investigaciones en casos criminales y no al Ministerio Público.

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