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Ley de inmigración, atascada en el Congreso

En el cuarto trimestre, el gobierno de Obama encarará uno de los mayores desafíos de su presidencia: convencer a millones de estadounidenses sobre su ley de atención médic

Washington
AP

Un espectacular acuerdo logrado el 1 de enero para aumentar los impuestos auguraba un gran avance, una señal de la mejoría en las relaciones entre un Congreso dividido y un presidente Barack Obama que iniciaba su segundo mandato, o al menos eso era lo que esperaba la Casa Blanca.

Sin embargo, seis meses después la creciente incertidumbre sobre una reforma amplia a las leyes de inmigración ha minado la posibilidad de llegar a un acuerdo para mediados de año, dejando a Obama en busca de un logro legislativo que pueda marcar su labor en el segundo mandato.

Sus asesores reconocen ahora que su mejor oportunidad de cambiar la ley de inmigración es después de que los legisladores regresen del receso de verano, pero ello podría ser una posibilidad distante en un período dominado por otros temas.

En el cuarto trimestre, el gobierno de Obama encarará uno de los mayores desafíos de su presidencia: convencer a millones de estadounidenses sobre su ley de atención médica.

Si ello no fuera suficiente, Obama tiene otra batalla sobre las subvenciones a los alimentos mientras tiene que lidiar con una disputa presupuestaria con el Congreso antes de comenzar el nuevo año fiscal el 1 de octubre y mientras el gobierno se acerca a su límite de endeudamiento. A todo eso hay que agregar las crisis en Egipto y Siria.

El presidente sufrió ya dos importantes reveses este año: una iniciativa que buscaba el control de las armas de fuego y que acabó bloqueada por los republicanos en el Senado, de mayoría demócrata, y la imposibilidad de evitar las reducciones automáticas del gasto público.

"Encara una tarea enorme'', dijo el representante demócrata Emanuel Cleaver horas después que él y otros legisladores negros se reunieron esta semana con el mandatario. ``Estoy convencido de que (Obama) está absolutamente consciente de las dificultades en el camino, dificultades que podrían afectar su legado''.

Antes de la reelección, a Obama le gustaba decir a sus partidarios que un segundo término mejoraría las relaciones con los republicanos, alegando que ya no tendrían que obstaculizar su agenda porque no podía postularse de nuevo. Pero el mes pasado ese optimismo había desaparecido.

"A la hora de hacer las cosas necesarias, la otra parte no coopera mucho'', se quejó Obama en una actividad de recaudación de fondos en junio en Palo Alto, California.

Los republicanos sostienen que las iniciativas de Obama sencillamente van más allá de lo que ellos están dispuestos a aceptar. Muchos se negaron a respaldar la ampliación de la verificación de antecedentes para la adquisición de armas de fuego en ferias y por internet. Se opusieron también a las gestiones de Obama de combinar las reducciones del gasto público con mayores impuestos.

Y ahora, en materia de inmigración, muchos republicanos se están oponiendo a brindar un camino a la ciudadanía para las personas que residen ilegalmente en Estados Unidos, una parte clave de la reforma que busca Obama.

Otro problema que ha surgido para Obama es lo que históricamente se ha considerado un logro bipartidista garantizado: aprobar leyes que incluyan fondos para subsidios agrícolas y cupones de alimentos. El Senado aprobó una ley única. La Cámara derrotó su versión. Y líderes republicanos dividieron esta semana la propuesta en dos. Obama, que se opone a reducir los fondos para los cupones de alimentos en el proyecto de ley de la Cámara, ha amenazado con vetar la medida, lo que indica que la batalla puede reanudarse en las próximas semanas.

Asistentes de la Casa Blanca dicen que no están sorprendidos por las dificultades que enfrenta Obama.

"Nadie esperaba que después de las elecciones todo sería fácil, que todas las diferencias enormes, históricas, entre los dos partidos, se esfumarían'', dijo Dan Pfeiffer, alto asesor de Obama.

"Hace seis meses que comenzó el segundo mandato'', agregó. ``Ya hemos cumplido una de nuestras principales promesas de campaña al mantener el alivio fiscal a la clase media y colocar los impuestos a los ricos en el nivel que tenían cuando la era de Clinton''. Sobre la inmigración, dice que ``hay algunos retos importantes en el camino, pero ya se aprobó una propuesta en el Senado con una mayoría bipartidista, y eso, históricamente, es un buen progreso''.

Sin embargo, asistentes de la Casa Blanca habían alegado que una votación bipartidista sólida en materia de inmigración sería un impulso en la Cámara. Hace dos semanas, en una conferencia de prensa en Sudáfrica, Obama exhortó a la Cámara a tomar medidas antes del receso de agosto. ``Este es el momento'', dijo.

Pero los representantes republicanos lo ignoraron, alegando que no tomarían el proyecto de ley del Senado y en su lugar reformarían las leyes de inmigración por partes. ``En este momento me preocupa mucho más hacerlo bien que cumplir una fecha tope'', dijo Boehner.

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