Papa elogia respuesta de obispos a abusos sexuales
Francisco dijo que enfrentaron la crisis ``sin miedo a la autocrítica y a costa de mortificación y un gran sacrificio''.
El papa Francisco elogió el miércoles a los obispos estadounidenses por su ``compromiso generoso'' de ayudar a las víctimas de abusos sexuales por el clero, lo que provocó una airada respuesta de las organizaciones de ayuda, las que dijeron que los prelados solo actuaron cuando se vieron amenazados por cientos de demandas judiciales. En su discurso a los obispos en la catedral de Washington, Francisco dijo que enfrentaron la crisis ``sin miedo a la autocrítica y a costa de mortificación y un gran sacrificio''. ``Comprendo cuánto pesa sobre ustedes el dolor de los años recientes y he apoyado su generoso compromiso para sanar a las víctimas _con la certeza de que al sanar, nosotros mismos somos sanados_ y para asegurar que esos crímenes jamás se repetirán'', dijo el papa, quien recibió un fuerte aplauso de los obispos. Pero la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes (SNAP por sus siglas en inglés) dijo que los obispos hicieron gala de ``cobardía e indiferencia'' hacia las víctimas que se presentaron y que ``se ocultan detrás de abogados caros y profesionales de relaciones públicas'' en lugar de afrontar la magnitud del problema en la iglesia. Anne Barrett Doyle, codirectora de BishopAccountability.org, una organización que recopila informes sobre curas abusivos de todo el mundo, calificó las declaraciones del papa de ``lamentables y muy alejadas de la realidad''. La crisis estalló en 2002 con el caso de un cura pedófilo de la arquidiócesis de Boston y se extendió a todo el país. Las revelaciones en Boston de que sacerdotes culpables seguían ejerciendo el ministerio sin ser denunciados a los padres o a la policía convenció a miles de personas a presentar sus denuncias. Esto dio lugar a investigaciones judiciales en varios estados y obligó a los obispos a tomar nota de qué habían hecho las diócesis en cada caso, remontándose a décadas atrás. Bajo una enorme presión de la opinión pública, la Conferencia de Obispos Católicos se comprometió a expulsar a los clérigos culpables del trabajo eclesiástico e incluso del sacerdocio, y los obispos aceptaron indemnizaciones multimillonarias a las víctimas. Las diócesis instituyeron verificaciones de antecedentes y capacitaron a sacerdotes y trabajadores para identificar la conducta abusiva, así como crear salvaguardas para los niños. Con todo, el escándalo persiste. En 2011, un jurado acusó a la arquidiócesis de Filadelfia, entonces presidida por el cardenal Justin Rigali, de mantener en las parroquias a unas tres decenas de curas abusivos. El sucesor de Rigali, arzobispo Charles Daput, se ha esforzado por restaurar la confianza en la arquidiócesis, que Francisco visitará el próximo fin de semana.