Se rebelan en El Limón: no quieren irse por embalse del Canal
Son comunidades pequeñas, pegadas al campo, donde la tierra no es lujo, es sustento. Por eso, la idea de irse no cae bien.
El reclamo salió desde la tierra misma. Este sábado, entre caballos, botas y camino de polvo, decenas de familias de El Limón se tiraron a la calle para decirle no al proyecto del embalse que impulsa el Canal. La preocupación es clara: sus casas, sus fincas y su forma de vida quedarían bajo agua si se construye el lago.
La obra está prevista en la cuenca del río Indio, una zona donde la gente vive de lo que siembra y cría. Son comunidades pequeñas, pegadas al campo, donde la tierra no es lujo, es sustento. Por eso, la idea de irse no cae bien.
Desde la Autoridad del Canal de Panamá se ha dicho que el plan ronda los 1.500 millones de dólares. Parte del dinero sería para levantar la infraestructura y otra parte para mover a unas 2.000 personas hacia nuevos terrenos cercanos. Pero en el área muchos no ven eso como solución.
El embalse río Indio, según la versión oficial, ayudaría a asegurar agua por décadas tanto para el Canal como para gran parte del país. Aun así, en El Limón el discurso choca con la realidad diaria de quienes viven allí.
Durante la protesta se vieron carteles y se escucharon consignas. La gente caminó sin violencia, pero con firmeza. El mensaje se repetía: no quieren salir de sus tierras.
Claudino Domínguez, un residente de años, lo dice sin rodeos. Para él, dejar el campo no es opción. Siente que el traslado a una barriada le quitaría la posibilidad de trabajar y sostenerse. Por eso, ni siquiera ha querido entrar en el censo que adelantan las autoridades.
Por su parte, Maricel Sánchez, madre joven de la comunidad, también cuestiona el proyecto. Ha estado en reuniones informativas, pero asegura que las tierras que les ofrecen no rinden igual. Y eso, en un lugar donde todo depende de la siembra, pesa.
