¡32 años después! Peor atentado de Panamá sigue esperando justicia
El 19 de julio de 1994, la aeronave explotó pocos minutos después de despegar del aeropuerto de Colón con destino a la ciudad de Panamá.
Han pasado 32 años desde el atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, considerado el peor ataque terrorista ocurrido en Panamá, y el proceso judicial aún no llega a su desenlace.
Aunque uno de los principales sospechosos ya fue extraditado al país, las familias de las víctimas continúan esperando que finalmente se haga justicia.
El 19 de julio de 1994, la aeronave explotó pocos minutos después de despegar del aeropuerto de Colón con destino a la ciudad de Panamá. La tragedia cobró la vida de 21 personas, entre ellas ciudadanos panameños, estadounidenses y una mayoría de origen judío.
Las investigaciones identificaron al ciudadano colombiano de origen libanés Lya Jamal como el atacante suicida que detonó el explosivo dentro del avión. Años después, Israel y Estados Unidos señalaron al grupo Hizbulá como el presunto responsable intelectual del atentado.
Uno de los avances más importantes ocurrió este año con la extradición desde Venezuela del colombo-venezolano Ali Zaki Hage Jalil, señalado por las autoridades como un presunto implicado en el caso. Además, un tribunal declaró el proceso como causa compleja, otorgando a la Fiscalía un año adicional para concluir las investigaciones.
Sin embargo, la defensa del sospechoso solicitó ante la Corte Suprema de Justicia la prescripción de la acción penal, argumentando que han transcurrido más de dos décadas desde los hechos y que el delito ya habría prescrito conforme a la legislación vigente en ese momento.
El abogado y comisionado de la Alianza Panameña por los Derechos Humanos, Basilio González, indicó que, una vez concluya el plazo otorgado al Ministerio Público, se espera que el tribunal fije la fecha para la audiencia correspondiente.
Familiares mantienen vivo el reclamo de justicia
Durante la conmemoración de los 32 años del atentado, familiares y allegados de las víctimas participaron en un acto en la ciudad de Panamá para recordar a quienes perdieron la vida y reiterar su llamado para que el caso no quede en la impunidad.
Marta Márquez, madre de una de las víctimas, expresó que aún le resulta imposible comprender por qué un hecho de esa magnitud ocurrió en un país pacífico como Panamá.
Por su parte, el comité Conciencia Viva, integrado por familiares de las víctimas, insistió en que una sentencia no devolverá a sus seres queridos, pero sí representaría un paso importante para obtener respuestas y cerrar una de las páginas más dolorosas de la historia del país. Además, presentó un proyecto para levantar un monumento en memoria de las 21 víctimas del atentado.
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