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El Golpe de Torrijos

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Para octubre de 1968, las condiciones objetivas estaban dadas para darle una salida a la crisis política y social que vivía el país. Los grupos plutocráticos habían dominado el poder desde 1903, con algunos interregnos de cambios sociales, pero perdieron conectividad con el pueblo. Los partidos tradicionales se alternaban en el poder, pero al final propugnaban por mantener el estatus de un capitalismo semifeudal y colonial.

El factor objetivo determinaba que el movimiento social cada día iba en ascenso, las masas enfrentaban en distintos estadios la política represiva y explotadora. El movimiento obrero, campesino, el movimiento estudiantil y la incipiente clase media expresaban en las calles su malestar con las clases dominantes, que tenían como pilares los partidos políticos tradicionales, el militarismo y al imperialismo "yankee", que se resistían a los cambios del modelo económico-político que había colapsado.

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El estado colonial sustentado por los gringos en la Zona del Canal, ya no soportaba ni nacional e internacionalmente su existencia, que mantenían a lo interno la guerra fría desde el punto de vista ideológico y los partidos tradicionales que se alternaban el poder y sustentaban políticas intolerantes y represivas frente al movimiento social. La miseria y marginalidad de amplios sectores sociales creaban un clima de permanente confrontación social.

En esas condiciones, la única fuerza con capacidad de dar un cambio a esta situación era en esos tiempos la Guardia Nacional, que por sus vínculos con los gringos que la entrenaban, financiaban y apoyaban, se había convertido en la sustentadora de ese estado de cosas, casi en una fuerza de ocupación, que originaba que las fuerzas populares recelaren de su conducta reaccionaria y represiva. Por eso el movimiento popular había denunciado que la posibilidad de un golpe militar iba a ser reaccionario para cerrarle el paso al creciente ascenso del movimiento popular.

Independientemente que el detonante del golpe pudo tener coyunturalmente distintas motivaciones, el factor objetivo estaba dado, por eso el golpe militar prosperó y se consolidó; las fuerzas políticas defenestradas no tuvieron la capacidad de defenderse y sustentar el gobierno de Arnulfo Arias recién instalado tras triunfar en las elecciones.

Las jubilaciones y traslados de oficiales ordenados por Arnulfo Arias fueron el detonante para el golpe que se produjo ese viernes 11 de octubre de 1968 y que instauró a los castrenses en el poder por 21 años. Hubo exilios, desapariciones, cierres de medios y purgas internas a lo largo de esos años.

El golpe fue liderado por los coroneles Boris Martínez y Omar Torrijos Herrera. Los primeros integrantes de la Junta Provisional de Gobierno fueron los coroneles José María Pinilla Fábrega y Bolívar Urrutia Parrilla.

El golpe militar tuvo al inicio un carácter represivo y reaccionario, pero era inviable manteniendo la misma política colonial y reaccionaria de los grupos tradicionales, por lo que los entorchados dieron un viraje para ofrecer una alternativa que le diera sustentación social y popular. Fue cuando Omar Torrijos rompió con el colonialismo y con la oligarquía y abanderó lo que denominó "proceso revolucionario", "dictadura con cariño" o "dictadura", como a secas lo denominaron sus opositores.

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