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Endara en el tiempo

Endara en el tiempo

Por: Por: José Raúl Mulino Q. Exministro de Seguridad Pública -

Las elecciones de 1994 planteaban al gobierno de Guillermo Endara un gran desafío. Las mismas no solo tenían que ser prístinas y entregar el poder a quien resultase vencedor, sino que le plantearon un escenario complicado ante la diversidad de candidatos.

Afines al gobierno corrían Doña Mireya Moscoso y el ex Contralor Rubén Darío Carles. En adición y por sectores de oposición, el Dr. Ernesto Pérez Balladares, Don Samuel Lewis Galindo, Eduardo Vallarino, José "Pepe" Muñoz y Rubén Blades. Un escenario complejo ya que el desgaste era muy grande y se veía posible el triunfo del PRD, como en efecto pasó, lo cual producía toda suerte de inquietudes y de manifestaciones contrarias al eventual respeto de la voluntad popular.

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Yo era su Ministro de Relaciones Exteriores y decidí apoyar a Chinchorro Carles. Ya definidas las candidaturas, me reuní con el Presidente Endara los primeros días de febrero para presentarle mi renuncia al cargo por no apoyar a la candidata del partido de gobierno, Doña Mireya. Se expresaban descontentos dentro de la dirigencia del Partido Arnulfista por mi apoyo a Carles y no deseaba causar inconvenientes al Presidente y amigo. La reunión fue corta. Me respondió Endara: "tú eres mi Canciller en mi gobierno y te pido me acompañes hasta el final para concluir la agenda de política exterior. Si gana Mireya que ella nombre al suyo", palabras más palabras menos. Igual le sucedió a la entonces Ministra de Planificación, la Licda. Delia Cárdenas, por las mismas razones. Y ambos bajamos las escaleras de Palacio con el Presidente el 1 de septiembre de 1994 rumbo a Atlapa a entregar el gobierno al Presidente Pérez Balladares. En ese entonces, el Presidente saliente entregaba el poder, lo cual cambió luego.

Los jueves teníamos siempre un desayuno para ver agenda. Su tío Jorge Endara, "Monono", Director de la CSS, apoyaba a Carles también y Tony Domínguez que asistía a varios de los desayunos a Doña Mireya. En no pocas ocasiones le planteaban que se metiera e hiciera que uno de los dos candidatos "de gobierno" declinara. En realidad más inclinados a que fuera Carles que Doña Mireya por obvias razones. Guillermo Endara no aceptó meterse. Sabía del riesgo que ello conllevaba ante la multiplicidad de candidatos y que era el PRD el que podía ganar a 4 años de la invasión. Eso era todo una afrenta. Siempre reiteraba que esa elección era crucial para el avance y consolidación de la democracia y que si perder era el costo, pues lo asumiría.

El Gabinete y demás funcionarios de mando y jurisdicción nos congregamos en el Teatro Nacional a pedido del Presidente Endara e hicimos un juramento público de abstención total a participar en la campaña electoral, a fin de que nadie del gobierno fuera visto apoyando a un candidato de su predilección. Menos aún los recursos del Estado, muy escuálidos si los comparamos con los actuales. Todo esto ante los Magistrados del Tribunal Electoral, uno de los cuales aún lo sigue siendo. Eso se respetó sin mayores contratiempos. Se traspasó el mando de la Fuerza Pública al TE por primera vez.

Se dio una transición ordenada. Se aprobó el Título del Canal en esa Asamblea y se ratificó en la siguiente, de marcado y distinto corte político, sellando así y de manera visionaria la suerte del Canal, en el quinquenio final de la transición de manos norteamericanas.

Escribo esto para rememorar las vivencias propias de aquellos días y dejar de manifiesto que más que leyes, es la voluntad de quien manda la que impone el camino a seguir. Hoy el escenario es similar y con un Presidente que, a diferencia de Endara, es esquivo en su voluntad e irreverente con la verdad. El TE de hoy no se ve imparcial y hay temor en el 2019 de los que van saliendo habida cuenta de sus tropelías y persecución a la carta so pretexto de hacer justicia, así como de lo que ya sabemos de claros actos confesos de corrupción. Varela le teme al futuro próximo y eso puede empañar el torneo electoral venidero. Ojalá me equivoque.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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