¡Guat! Terminen Barro Blanco, pero no se usará

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El mandatario Juan Carlos Varela y la cacica general de la comarca Ngäbe-Buglé, Silvia Carrera, acordaron ayer terminar la construcción del proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco, pero con la condición de que no será puesto en funcionamiento hasta que una comisión técnica supere puntos en disputa.

Ante este anuncio, los congresos generales, regionales y locales de la comarca, la congregación del culto a Mama Tadta y las bases Ngäbe-Buglé advirtieron que desconocerán lo pactado.

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"El acuerdo al que se llega permite la continuación del proyecto" hidroeléctrico de Barro Blanco, anunció la vicepresidenta Isabel De Saint Malo de Alvarado en una rueda de prensa en la que también participó Varela.

El proyecto, a cargo de la hondureña Generadora del Istmo, S.A. (Genisa), fue suspendido en febrero pasado por el Ejecutivo, que alegó faltas medioambientales por parte de la empresa. Tras un proceso de diálogo que se prolongó seis meses, el Gobierno señaló el mes pasado que Barro Blanco debía ser finalizado por tratarse de un asunto de "interés nacional", aunque los ngäbes y buglés insisten en la cancelación del mismo.

La cacica dijo que el acuerdo establece "que la obra se termine, pero no se inunde" (embalse) hasta tanto las comisiones técnicas hayan logrado consenso sobre el futuro de la hidroeléctrica.

"Estamos buscando resolver el problema (...), no estamos para derramamiento de sangre", afirmó la cacica, en alusión a los grupos indígenas que mantienen su rechazo a la hidroeléctrica.

Los indígenas consideran sagrado el río Tabasará, sobre el cual se construye la represa, ya que allí están unos petroglifos de su religión sincretista Mama Tadta que quedarán sumergidos cuando se llene el lago que formará la presa.

Las partes se comprometen a analizar las opciones de solución sobre el futuro del proyecto, incluyendo la adquisición de la propiedad del proyecto Barro Blanco con justificación científica y financiera.

Las autoridades indígenas y el Gobierno se comprometen a aceptar los resultados y conclusiones que arrojen los análisis realizados por el equipo técnico, como base de las decisiones sobre el futuro del proyecto.

En representación de las autoridades indígenas estuvieron Jeremías Montero, Chito Gallardo, Francisco Miranda, Fermín Jiménez, Arcángel Jiménez, Ángel Prado, José Santo, Raúl Cases, Francisco Salina y Rodolfo Prado.

Pero la mayor parte de la dirigencia indígena cuestionó la complicidad de Silvia Carrera y su grupo y denunció que el mandatario Varela viola la Constitución y la ley que crea la comarca.

Genisa: ni nos consultaron

En tanto, Genisa dijo que el acuerdo no le fue consultado o consensuado y denunció que ha sido excluida de esta reunión y correspondiente acuerdo, a pesar de tener repercusiones importantes para el proyecto.

"Este cambio constante de opinión por parte de las autoridades, falta de toma de decisión y comunicación directa con la empresa ocasiona incertidumbre, aumenta los riesgos de que el proyecto quede inconcluso y que no se pueda cumplir con compromisos financieros y contractuales adquiridos. Anuncios unilaterales de este tipo sobre el proyecto violan acuerdos legales y contractuales entre Genisa y el Estado panameño", advirtió la empresa.

"Hoy el Gobierno ha dejado la puerta abierta a más incertidumbres, tales como la mención de una posible adquisición del proyecto, sin haber informado a la empresa dueña de la concesión de qué mecanismos se utilizarán", añadió la compañía.

Trancan Bocas

En tanto, indígenas integrantes de la iglesia Mama Tadta mantienen un bloqueo en Mali, el puente sobre el río Guarumo y Norteño, en el distrito de Chiriquí Grande, tras siete horas de protesta en la vía que comunica Changuinola con Chiriquí, como medida de solidaridad con sus hermanos que piden la cancelación del proyecto de Barro Blanco.

Ismael Hurtado Hurtado, dirigente de la iglesia Mama Tadta en el sector de Mali, dijo que permanecerán con la vía cerrada hasta que el proyecto Barro Blanco sea cancelado y que desconocen el acuerdo firmado entre la cacica Silvia Carrera y el presidente Varela.

El ministro de Trabajo, Ernesto Carles, llegó a los lugares mencionados a conversar con los manifestantes y tratar de lograr un acuerdo, sin embargo, hasta las 6:20 p.m., el esfuerzo había sido en vano.