Jubilados marchan bajo sol en Juan Díaz para exigirle a Mulino que firme Ley
Desde temprano, los abuelitos se tomaron un tramo de la avenida José Agustín Arango. Bajo un ardiente sol mañanero, avanzaban protegidos con gorras, sombreros y paraguas
“¡Mulino usted es jubilado pero tiene plata!”. Con esa y otras consignas cargadas de necesidad y esperanza, decenas de jubilados de Juan Díaz y comunidades aledañas salieron a las calles para exigirle al presidente José Raúl Mulino que firme la Ley 266, que otorga nuevos descuentos a los jubilados y personas de la tercera edad.
Desde temprano, los abuelitos se tomaron un tramo de la avenida José Agustín Arango. Bajo un ardiente sol mañanero, avanzaban protegidos con gorras, sombreros y paraguas.
Algunos caminaban apoyados en bastones o andaderas; otros recibían la ayuda de amigos y familiares, pero todos llevaban la misma firmeza en el corazón: la convicción de que su lucha es justa después de tantos años de sacrificios y necesidades.
“Hoy nos toca marchar a nosotros, pero en algunos años muchos que hoy se sienten jóvenes vivirán las mismas necesidades de nosotros y se arrepentirán de no apoyar nuestra lucha”, exclamó uno de los jubilados.
El hombre también se quejó por el alto costo de los medicamentos y de la energía eléctrica, gastos que, según dijo, golpean cada vez más fuerte los bolsillos de quienes sobreviven con pensiones limitadas.
Entre la multitud se levantaban pancartas con mensajes que resumían el clamor de toda una generación: “Por salud y por vida, que se cumpla la Ley 266”, “Apoyando a la tercera edad”, “Un descuento solidario, un futuro seguro” y “No es un descuento, es una inversión para una vejez digna”.
Los manifestantes también gritaban: “¡Señor presidente, firme los descuentos, tenemos hambre!” y “¡Todos vamos a llegar a viejos!”, recordando que la lucha de los jubilados no solo pertenece a quienes hoy peinan canas, sino a todos los que algún día llegarán a la tercera edad.
Actualmente, la Ley 266 se encuentra bajo análisis del presidente José Raúl Mulino y no se descarta que pueda sufrir cambios importantes, luego de las presiones del sector empresarial, que considera que los nuevos descuentos representarían una fuerte carga económica para los comerciantes.
La jornada terminó en Cristal Plaza, donde los abuelitos tuvieron un respiro tras la caminata. Allí se realizó una feria libre exclusiva para ellos, con productos a precios económicos, música y juegos de bingo.
Y aunque el cansancio se notaba en algunos rostros, la alegría también apareció. Más de uno dejó el bastón a un lado por unos minutos y, con energía de sobra, se animó a echar sus pasitos de baile.
Al final, los abuelitos marcharon para exigir descuentos, pero también para defender algo mucho más grande: el derecho a vivir una vejez con dignidad, sin hambre y sin tener que escoger entre comprar un medicamento o poner comida sobre la mesa.