Abuso de autoridad
Uno de los problemas de la politización de la instrucción sumarial, además de venalidad y corrupción del funcionario, es su proclividad al capricho en su actuación procesal, lo que podría degenerar en abuso de autoridad y extralimitación de funciones.
La fiscal primera anticorrupción, que sacó abruptamente al periodista y conductor televisivo Fernando Correa con una orden de conducción, posteriormente, ante la crítica ciudadana, de los gremios periodísticos y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), intentó desvincularse de la medida echándole la culpa a la Policía Nacional.
Esta es una actitud ruin porque sabido es que los policías son (al menos, teóricamente) agentes de la autoridad y ellos solo ejecutan órdenes. Es falso que un policía vaya a ejecutar por propia iniciativa una conducción, a menos que un fiscal se lo ordene.
La Policía Nacional dejó a la fiscal guindando patas arriba, al aclararle a la ciudadanía que ellos solo ejecutaron la orden que recibieron del Ministerio Público.
A Sterling, que asuma el precio de su abuso al ordenar una conducción aparatosa del periodista, pese a haber mecanismos como la citación, que es lo propio por ejecutar, y si el citado no comparece, entonces que se le conduzca.
Es verdad que el procedimiento no lo dice taxativamente, pero eso es “lex fori” (ley del foro), citar, y si hay renuencia, entonces conducir.
Ya Correa dijo que no tiene ningún problema en acudir a declarar porque no ha cometido delito y la verdad está de su lado. ¿Por qué entonces la intimidación?
Conducir a un periodista con policía no es más que un vulgar amedrentamiento y abuso de autoridad, el proceso penal es algo tan serio que la investigación debe ser progresiva y respetando en todo momento la libertad de la persona.
Si todo se limita a un acto de fuerza, ¿para qué existen los citadores y notificadores del Ministerio Público?, ¿están de adorno?
Se cometió abuso de autoridad con Correa y a los responsables se le puede imputar tal delito. El 2019 está cerca.