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Activos

Por: Milcíades Ortiz Catedrático

Para nada me gustó que un colega profesor me “advirtiera de buena fe” que pudiera estar nombrando botellas en la Facultad de Comunicación Social de Panamá. Comenzaban los años noventa del siglo pasado, y fui elegido como decano de esa facultad. Entre mis actividades tuve que decidir el nombramiento de una persona en la radio universitaria. Un alumno invidente solicitó el puesto y le pedí que me demostrara su capacidad para ejercerlo. Con una grabadora y mucho afán, podía recibir y hacer llamadas, manejar instrumentos de la radio, lo que me convenció.

Nunca me arrepentí de ese nombramiento. Orlando Worrell organizó programas de noticias a nivel nacional, lo que no existía en esa radio. Tuvo la oportunidad de desarrollar otros talentos como la música y grabó varios CD. Más tarde incursionó en la televisión, también de manera exitosa. El otro discapacitado que incorporé como empleado de la facultad tenía movilidad disminuida. Igual fue un trabajador modelo y pudo llevar una vida ejemplar en la comunidad. Como profesor universitario he tenido alumnos invidentes, algunos de ellos eran los mejores del salón.

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¿Por qué tengo esta actitud positiva hacia discapacitados? Cuando estudiaba Sociología en Chile comenzaban los programas de inclusión de discapacitados en empresas, algo que era novedoso. Antes había conocido casos de amigos que tenían hijos con discapacidad. En los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, para varios era una vergüenza tener un familiar con limitaciones. A veces los escondían, tal vez por el temor de que la gente no los aceptara. Supe de divorcios que se dieron por no comprender esta realidad familiar. En los años setenta, cuando “pateaba” calle buscando noticias, divulgué los esfuerzos que hacía el Iphe por capacitar a personas con discapacidad para que pudieran funcionar en la sociedad.

Me asombro al conocer las habilidades que desarrollan discapacitados. Ya se les acepta en los centros educativos, en instituciones y empresas comerciales. Impresiona los logros de artistas y atletas, que hacen esfuerzos por superar sus discapacidades. Ciertos incursionan en los medios de comunicación con éxito. Cifras del Ministerio de Salud indican que un poco más de uno de cada diez panameños tiene algún tipo de discapacidad. Ellos son unas cuatrocientas mil personas. La tercera parte tiene movilidad disminuida y la quinta parte tiene afectada su visión. Somos un país que ha mejorado la aceptación de los discapacitados como personas valiosas.

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