Apuntando a la visión
Desde mi infancia, mis padres siempre me decían que escribiera en un papel, mis objetivos a cumplir cuando finalizara el año, sin darse cuenta y a su estilo, ellos me estaban enseñando a cómo tener siempre de mi lado un enfoque futurista de mi vida. Preguntas como ¿qué quiero ser cuando sea grande? Son el más claro ejemplo de cómo mantener vivo mis sueños. Andar por la vida sin una visión de futuro podemos correr el riesgo de perder nuestra vida girando en torno a un mismo punto sin avanzar a ningún destino y así también lo deben entender las organizaciones.
Para los entendidos en la materia, todo plan estratégico debe iniciar por la estructuración de la filosófica comprendida por una misión, visión, valores y políticas, las cuales marcarán la pauta en el desempeño de las organizaciones.
El liderazgo significa dirigirse a alguna parte y si el mismo no se pone al servicio de una visión compartida, terminara por servir al que lo ejerce. La visión es como la fuerza motriz que mueve sus esfuerzos. Lo que impide a los gerentes ser grandes líderes es que no definen una visión clara, a la cual dedicar sus esfuerzos.
La forma de vender la visión por la alta gerencia moderna no ha cambiado mucho al estilo de cómo se establecía la visión compartida en tiempos antiguas y sustento lo dicho en el estudio hecho por el holandés Fred Pollack el cual lo consignó en su libro "The image in the future" (la imagen en el futuro). Pollack buscó la relación entre las naciones su imagen y su éxito, concluyo diciendo "Visión es el resultado de nuestro sueño en acción". El patrón de decisión de cómo será el futuro es fácil: primero nace de la imagen convincente del futuro que presentan los líderes, y segundo, la comunidad hacia suya esa visión a futuro.
Finalmente, quiero concluir esta reflexión señalando que toda visión involucra un reto, el desafío de alcanzar algo, el empeño de canalizar esfuerzos, tiempo y recursos hacia metas que solo se traducirán en éxitos, si estas motivado a lograr el sueño.