Asaltos y seguridad
Redacción
El problema de la seguridad en el país ha sido una constante en las últimas dos décadas. La delincuencia evoluciona, así como lo hace la sociedad.
Antes el principal problema era el narcotráfico, luego los asaltos bancarios, llegaron después los secuestros, posteriormente el sicariato, y el delito actual es el robo a restaurantes y hoteles.
Pero el problema fundamental del país es la pésima distribución de la riqueza, donde el que mucho tiene quiere más y los que menos ganan cada día tienen menos. Ese es el peligroso caldo de cultivo que se cocina en los barrios pobres y del cual la clase adinerada se hace la desentendida, sin percatarse que son un potencial blanco en el futuro.
Ese es el meollo del asunto, pero ahora si bien no se puede contar con un policía en cada esquina, la sociedad espera que con tantos recursos tecnológicos como cámaras de videovigilancia, los estamentos tengan una rápida reacción.
No es posible que en 45 días se registren 11 asaltos en casi el mismo sector y no se planificaran operaciones para capturar a los malandros, sobre todo en un fin de semana donde había un mayor circulante por el pago del décimo tercer mes.
Hubo que ejercer presión mediática y difundir en las redes sociales el video de los asaltantes pateando a una indefensa mujer para despertar al ministro de Seguridad y a los estamentos de la Fuerza Pública.
En tiempos de la Guardia Nacional y las Fuerzas de Defensa cuando había una serie de delitos en una misma zona y no había respuestas, se aplicaban "cuadros" o castigos desde la ronda, patrullero y hasta el jefe.
La población requiere que los encargados de la seguridad estén enfocados en su responsabilidad, sean operativos y dejen el abuso con tantas reuniones improductivas. Allí tienen una pila de comisionados y subcomisionados lo lógico es poner a trabajar a esos oficiales experimentados en cada turno, para mejorar la reacción policial. ¡Despierten, que las hormigas se los llevan!