Capital
La joven tenía problemas de comunicación en su trabajo. Una dama norteamericana hablando un poco de español se quejaba de un servicio deficiente. No se solucionaba la situación porque la empleada no sabía ni pizca de inglés. Delante de nosotros teníamos un ejemplo de la deficiencia del capital humano panameño. Estábamos en un lugar turístico donde hay extranjeros que hablan inglés y nos llamó la atención que esa empresa tuviese una colaboradora que no estaba capacitada totalmente para su trabajo. Al final llamaron a un empleado que supiera inglés para que arreglara el asunto.
No es un secreto que muchos jóvenes panameños tienen deficiencias en saber idiomas, matemáticas, física y ciencias que se necesitan en los empleos donde se maneja alta tecnología. No les extrañe que algunas empresas contraten extranjeros para estos puestos técnicos. Panamá tiene un atraso en la formación de recursos humanos para los nuevos puestos que exigen conocimientos tecnológicos. Nos hemos llenado de muchos profesionales en estudios culturales porque son más fáciles.
Esto sucede a pesar de existir universidades e institutos tecnológicos. Se puede confirmar estas deficiencias revisando las ofertas de empleos, donde hay disponibles cargos con altos salarios relacionados con las nuevas tecnologías y los idiomas. Es lamentable que esfuerzos que han hecho desde hace años varios gobiernos para mejorar el nivel educativo de nuestra juventud no siempre sean bien recibidos. Tenemos que en el Inadeh el año pasado abandonaron sus estudios casi uno de cada cinco estudiantes, por diversas razones.
Asombra que en lugar de disminuir el número de los llamados "ninis" (jóvenes que ni estudian ni trabajan), en el último año haya aumentado, pasando los cincuenta mil. Añádale las decenas de miles de estudiantes secundarios que tuvieron que hacer cursos de verano porque fracasaron en por lo menos tres materias, en su mayoría de ciencias. Los expertos consideran que el crecimiento económico de Panamá va a continuar en los próximos cinco años. Se necesitarán miles de muchachos expertos en idiomas, turismo, informática y manejo de alta tecnología.
Como dirían algunos en Monte Lirio, Chiriquí, nuestra juventud debe ponerse "las pilas" si no quiere que vengan extranjeros a quedarse con los mejores puestos de trabajo.