China atraviesa América
“El sueño centenario de cambiar el mundo se convertirá en realidad”. Estas palabras se sobreponen a imágenes que equilibran a la perfección naturaleza y progreso en la página web de HKND Group, la empresa china que invertirá 40,000 millones de dólares en la construcción del llamado canal de Nicaragua. Océano Pacífico y Mar Caribe quedarán unidos por este canal de 278 kilómetros.
Se necesitarán 50,000 trabajadores para completar el canal. Además de esta creación directa de puestos de trabajo, quienes apoyan el proyecto sostienen que se podrían generar otros tantos miles por la construcción de carreteras, de hoteles, restaurantes, tiendas y de complejos deportivos.
Pero los detractores de la construcción del canal advierten contra posibles burbujas en la construcción y contra la pérdida de soberanía económica y política ante un actor como China, con un cuestionado expediente en materia de derechos humanos.
Advierten de que la construcción del canal puede provocar expropiaciones y expulsiones de comunidades locales. Por otro lado, los ecologistas temen la amenaza que el proyecto supone para el lago Cocibolca, la principal fuente de agua dulce en Centroamérica.
La llegada de profesionales formados de otros países podría catapultar la propia educación en el país centroamericano. Esto sería posible si el gobierno concibiese este proyecto más allá de una simple oportunidad de enriquecerse y no como una oportunidad para invertir en educación, desde la base hasta la educación superior especializada. Al cabo de unos años, podría conseguirse una auténtica transformación política, económica y, sobre todo, social, con la educación como motor. Nicaragua y el resto del mundo se juegan mucho con la construcción de este canal.