Cómo salvar la chalupa de Varela
Expertos tienen la certeza que son nueve puntos determinantes para salvarse de un naufragio. Los dos más importantes son: No entrar en desesperación y el otro, saber dónde están los puntos de flotación más cercanos. Lo anterior en el caso de una embarcación, pero cuando se trata de un gobierno como el de Panamá, existen muchas alternativas para que no haya un desastre, pero muchas salidas, casi tantas como los huecos de que se vale un conejo machango para evadir a sus depredadores y allí es donde está el peligro. ¿Cuál madriguera escoger en estos momentos? Miren muchachos nuevos, el ancla que tiene el barco “macaco” Andronikos, ese que inaugurará el Canal ampliado, pesa siete veces menos que el gabinete que tiene varado al gobierno de Varela, exceptuando la cartera de Alcibiades Vásquez Velásquez y al contralor de la República, el resto del gabinete hay que echarlo al agua cuanto antes y de un solo envión y verán ustedes mis venerables ancianos cómo la quilla del cayuco criollo comenzará a surcar con facilidad, las terribles olas que nos golpean. Y, acto seguido emergería casi en la orilla del pozo en donde podemos caer, un decreto más sencillo que el mango de una cuchara de palo, interviniendo y nombrando administradores panameños en todas las empresas que huelan a lavado de dinero, incluyendo a las waked, wisas y demás sabandijas mientras se determinan las culpabilidades del caso y así asegurar la paila de guacho de los empleados. ¡Claro! Esa salida sería mejor que las que han usado siempre los gobiernos suramericanos: Distrayendo a sus pueblos con inexistentes amenazas de invasiones por la frontera que se les ocurran. Nos invaden...nos invaden, la frontera está en peligro…aprendamos.
Aun faltando tres años, este no será el peor gobierno de los últimos 20 años, sí la misma clase política del juega vivo, de eso no tenemos dudas. Ahora si la suerte los deja, les juro que ni cuenta nos daremos cuando termine el mandato, porque con el aburrimiento general que producen, lo más seguro es que nos quedemos dormidos hasta las próximas elecciones. Eso de recoger firmas para derrocar a Varela es una pérdida de tiempo. Lo único que puede hundir la chalupa de Varela es que deje libre a Noriega, sin que sepamos si él mató a Torrijos; a cuántos y a quiénes lanzó al mar desde los helicópteros; dónde está el cuerpo del padre Gallego; dónde está la cabeza de Spadafora y qué maldad más nos haría después de la masacre de Albrook.