Crisis del agua politizada
Carlos Christian Sánchez Columnista La crisis del agua contaminada en el río La Villa es uno de los problemas más graves ocurridos en meses recientes.
Carlos Christian Sánchez
Columnista
La crisis del agua contaminada en el río La Villa es uno de los problemas más graves ocurridos en meses recientes. Más de 200,000 personas han sido afectadas por el daño ecológico. Pero también ha sido notable la política revanchista lanzada a través de medios afines al oficialismo, que genera una campaña de desprestigio contra una empresa en particular.
La destiladora Campos de Pesé S.A. y sus cerca de 2,000 empleados han quedado en la zozobra por la supuesta vinculación con el derrame de atrazina y demás químicos que hubieran contaminado el popular río de la península de Azuero. Pero el tiro le salió por la culata a los desinformadores mediáticos, cuando se descubren altos niveles del pesticida provenientes desde río arriba, no de la compañía productora de etanol.
Para muchos comunicadores sociales y periodistas, incluso la opinión pública, resulta muy raro que un fin de semana se llame a una alerta sobre los elevados niveles de atrazina, pero luego, en menos de 48 horas se indica que el peligro pasó. Nadie en Herrera y Los Santos cree en las palabras del gobierno de turno, menos las autoridades de Salud, porque supuestamente el veneno se disipó por las fuertes lluvias.
Moradores en el distrito de Pesé, de donde provienen muchos de los empleados de la empresa clausurada, se sienten desesperados por la ola de despidos masivos (900 eventuales y 100 plazas permanentes). Y en las comunidades vecinas comienzan se preguntarse: ¿por qué no investigan o cierran otras empresas de la cuenca del río La Villa, algunas de ellas también acusadas de verter agroquímicos en el pasado?
La mentalidad de aldea de algunos dirigentes políticos nos demuestra que Panamá vive un proceso regresivo, en el que no se respeta la seguridad jurídica de las empresas nacionales o extranjeras que confiaron en invertir en el Istmo, pero que hoy son víctimas del revanchismo partidista. No puede ser que cada cinco años, si cambia un gobierno, todo se retrase o paralice.
En el 2019, seguramente tras el usual desgaste político que parece que ya comienza a sentir el varelismo, en Pesé no saldrán electos algunos políticos del gobierno panameñista. Dejar en ascuas a cientos de familias interioranas es una tremenda maldad. Recuerden, en las urnas el pueblo panameño cobra venganza.
Mientras tanto, en Azuero seguirán consumiendo agua contaminada. Y continuará el calvario por dañar la naturaleza. Todos pagamos por justos pecadores. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigos…