Cuando acaricio a mis hijos

Por: Hermano Pablo -

En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras:

«Hace aproximadamente diez años, tomé la espantosa decisión de abortar a mi pequeño hijo, el mismo que fue procreado con un hombre que era casado, al cual me entregué por primera vez. Cuando él lo supo, me pidió que lo abortara. Me dolió mucho que me lo dijera. No quise hacerlo, pero después de unos días le dije que fuéramos a hacerlo.

Pasó el tiempo, me casé, tuve un hijo, y mi esposo y yo nos separamos. Después de un tiempo nos reconciliamos. Teníamos relaciones de vez en cuando, y sin darme cuenta salí embarazada. Yo le pedí que lo abortáramos, y lo hicimos.

¡Ay, Dios, cómo me duele recordarlo! Y saber que soy una asesina de mis propios hijos.... Solo le pido a Dios que me perdone. ¡Que me perdone!

Esto yo no se lo había contado a nadie....

Ahora tengo dos hijos. Amo mucho a mis hijos, y ruego a Dios que ellos nunca pasen por lo que estoy pasando, por este sentimiento de culpabilidad que me atormenta cada día.

Dios mío, ¡perdóname!»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

Miles de mujeres sienten el mismo dolor que usted. También ellas sufren todos los días de su vida.

Lo más importante que podemos decirle es que Dios está dispuesto a perdonarla. No importa lo que usted haya hecho.

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