Cuidado
Puso su firma sin leer la "letra menuda" de un documento. Se lamentó por años de lo que hizo. Tuvo que pagar altos intereses de una deuda que no se acababa nunca. Como este señor descuidado, muchos panameños no comprenden el compromiso que consiguen en la compra de artículos a plazo. Si usted va a reclamar después, le mostrarán su firma y le dirán que eso significa que estaba de acuerdo con las exigencias del contrato.
Firmar es más serio que hacer un garabato en un papel. El modernismo ha hecho que usted pueda firmar hasta en una pantalla y tiene el mismo valor legal que si lo hiciera con pluma y papel. Aquí y en otros países existen numerosas "leyendas urbanas" (cuentos populares) de estafas y chanchullos que tienen que ver con firmas ya sean falsas o verdaderas.
Me han contado historias espeluznantes, en las que hasta profesionales que se suponen muy serios han violado la ética y cometido delitos para conseguir bienes y fortunas. A personas muy mayores, gente de su confianza (ya sean familiares o empleados) los hacen firmar documentos que son un engaño. Al fallecer no les extrañe que sus familiares se encuentren con la sorpresa de que la herencia que les pertenecía fue a parar a manos de otras personas.
Una forma de estafar es hacer que la persona firme varios documentos. Entre ellos meten uno que es perjudicial para ese sujeto. Pero no solamente se estafa con firmas para herencias. Hace años en varias partes del mundo aparecieron personas recogiendo firmas a favor y en contra de distintos movimientos sociales y países. A usted le leían una nota con gran significado humano y lo convencían de firmar en una página suelta. Después quitaban la nota humana y ponían otra que a veces era completamente distinta. Su firma aparecía respaldando situaciones y personas con las cuales usted jamás estaría de acuerdo.
A los funcionarios con mando y poder, aunque se crean muy vivos, les recomendamos que no firmen contratos ni negocios confiando en lo que dicen sus subalternos. Si hay un problema el que va a tener un lío con la justicia ese es el jefe que firmó. Hablando de esto con el bellaco Cholito Mesero del viejo café de Santana, me confesó que él falsificó la firma de sus padres por una "buena" razón: no quería que vieran su boletín escolar lleno de fracasos.