Dabiq, ¿el fin de ISIS?
Al norte de la ciudad de Alepo, en lo que queda de la devastada República Árabe de Siria, existe un modesto poblado con el nombre de Dabiq, mencionado en profecías apocalípticas y clave en las creencias de los extremistas yidahistas del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). Con menos de tres mil habitantes, este lugar sería considerado como el sitio de la batalla final entre Occidente y Oriente.
Hace mil quinientos años, un allegado a Mahoma (Abú Hurayra) anunció una descomunal batalla entre un ejército de musulmanes enfrentado una “horda de infieles”, enarbolando 80 banderas. El relato o “hadiz”, atribuido al Profeta, describe la confrontación de “malahim” (Armagedon, en lengua árabe) y ocurriría en Dabiq. En el desenlace, muchos árabes morirán, pero los yihadistas resistirán y lanzarían después una contraofensiva hasta llegar a Estambúl.
En momentos en que el mundo se concentra en otros problemas, como quien ganará las Elecciones Presidenciales en Estados Unidos de América, la crisis humanitaria en Haití tras el paso del Huracán “Matthew” o la precaria paz en Colombia, las fuerzas rebeldes sirias y tropas del Ejército turco comienzan a rodear la pequeña aldea. Por supuesto, miles de soldados de ISIS han concentrado pertrechos y fuerzas para proteger el enclave. Todo siguiendo la profecía.
El fanatismo religioso elevado al extremo conlleva a cometer las más graves atrocidades y crímenes de lesa humanidad. ISIS ha llegado incluso a matar musulmanes, por considerarlos contrarios a su retorcida creencia del Islám. Dabiq definirá el destino del experimento radical de Abu Bakr Al Bagdadi, de establecer el Gran Califato en la Media Luna Creciente fértil, que abarca Jordania, Siria, Irak y Líbano.
No es la primera vez que el radicalismo influido en las supuestas profecías, provocarán otra masacre insensata. Esto recuerda mucho lo ocurrido con David Koresh y la secta davidiana en Waco (Texas), los cuales consideraban al líder de su congregación protestante de ser la encarnación de Jesucristo. Al final, Koresh y todos sus seguidores se inmolaron, tras el asalto de las fuerzas federales norteamericanas, un 19 de abril de 1993.
Tarde o temprano, ISIS caerá y serán las naciones musulmanas quienes los derrotarán, aprovechando el desenlace final en Dabiq. Como dice el dicho: “A quién a hierro mata, a hierro muere”.
Dile no al fanatismo religioso. Respetemos las creencias de los demás. No importa como lo llamemos: Alá, Adonai, Jehová, Yahvé, God. El Creador de la humanidad es el mismo, es decir, “Dios”. Practiquemos el ecumenismo, defendiendo la tolerancia. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...