¿De dónde vienen?
Al presenciar hoy el comportamiento de unos extranjeros en un supermercado de ciudad capital de Panamá, sufrí al ver como mi país es prácticamente invadido por gente con comportamientos que para nada son para imitar ni de admirar.
Al parecer recién llegados al país, eran tres y uno de ellos daba a los otros “tips” de cómo sobrevivir en Panamá.
Dos de estos pagaban en la caja artículos personales y de cocina de dos en dos, deduje que se estaban equipando para instalarse, ya sea en un apartamento como suelen hacer muchos que llegan a Panamá para vivir como en el arca de Noé.
He conocido que viven en apartamentos y se agrupan hasta cuatro en una sola habitación; imagínese 12 personas en un apartamento de tres recámaras, con un solo baño, una sola cocina y de la sala ni hablar porque también la usan de dormitorio.
Bueno, el tema no es si viven como sardina enlatada en la intimidad de su hogar, sino sus costumbres antitodo que crean repudio y rechazo en nuestra sociedad cuando vemos cómo se comportan.
Pueden creer que llevaban la carretilla llena de cuanto chéchere escogieron de las estanterías del supermercado y al llegar a caja empezaron a seleccionar algunos artículos y descartar otros.
Eso no fue lo peor, dejaron los artículos que no llevarían allí sobre la caja, pagaron algunos y se fueron entusiasmados como niños en Disney World y la carretilla obstruyendo el paso para la siguiente persona que iba a pasar a pagar en dicha caja. Le tocó al siguiente cliente recoger el tiradero y quitar la carretilla del paso. Dije para mí "qué feo".
Este tipo de actitudes no son para nada bonitas, denotan ser chusmas, sin cultura y dejan muy mal a su país de procedencia.
Sean agradecidos con este país que los recibe y les brinda un techo, empleo, libertad, democracia, en fin, para ustedes un paraíso que no tienen en la tierra que los vio nacer.
Ya no sé qué es peor, el colmo de los colmos, que hablen mal de nuestro país y sigan llegando como hormigas al azúcar, o que sus malas mañas contagien a los nuestros y nos terminemos de fregar.
No es una adivinanza, pero al que me diga de qué nacionalidad eran le regalo un “souvenir” de Simón Bolívar.