Dictadura con cara de yo no fui
La administración de justicia se ha politizado, esto es así cuando se utilizan los mecanismos de investigación policial, de instrucción y el judicial para la persecución de opositores políticos.
Es por ello que vemos a un Ministerio Público, una fiscalía y magistratura de Cuentas y una Contraloría que responden directamente al presidente Juan Carlos Varela y siguiendo sus instrucciones están confeccionando expedientes y sumarias con una sola consigna y, como se dice en buen panameño, “joder” a todos los opositores a sus designios.
En este panorama, el llamado debido proceso que es una garantía constitucional de una investigación justa e imparcial, asegurándole al acusado todos los mecanismos para el ejercicio efectivo de su defensa, se ha convertido en una frase hueca y vacía.
La prueba más palpable es la de las amenazas proferidas por una fiscal anticorrupción contra el imputado Giacomo Tamburrelli, de que si no declaraba contra el expresidente Ricardo Martinelli, iría directo a La Joya.
Igual sucede con el famoso “testigo protegido” que, por embarrar a los exjefes del Consejo de Seguridad en el caso de los presuntos pinchazos, es premiado con el cargo de agregado policial en la Junta Interamericana de Defensa. Cuando un cabo sin mayor preparación en las academias es designado en dicha posición, hasta el más tonto sabe que algo está podrido en Dinamarca.
Esos hechos desnudan la manipulación de la justicia del varelismo para pasar factura a sus opositores. Si alguien se robó la plata del erario, sin duda que debe ser castigado, pero no se puede pregonar con carita de yo no fui que se respeta el debido proceso y por otro lado se fabrican pruebas para inculpar al adversario.
Ojo, porque hoy son opositores políticos, mañana puede ser cualquier dirigente sindical o de la sociedad civil que no se pliegue a las pretensiones gubernamentales. Si así van a gobernar Panamá, adiós al ritmo sostenido de prosperidad, adiós a la inversión privada extranjera, adiós al optimismo y alegría del panameño porque lo que se está entronizando es una férrea dictadura civil.