Doble discurso
Redacción
El tema del nepotismo no es nuevo ni en la administración pública ni en la política criolla, lo que sí se ha constituido en una novedad es el cinismo de ciertos funcionarios que justifican la medida sin ningún empacho, tal como lo demostró el ministro de la Presidencia, quien señaló que “nada” impide nombrar a su propio sobrino como asistente ejecutivo con un salario de 4,000 dólares.
Al parecer, el funcionario de marras desconoce el Código Uniforme de Ética de los Servidores Públicos, que taxativamente prohíbe el nepotismo como práctica en la administración pública.
Es un hecho que sí existe un impedimento jurídico para que el nepotismo florezca en el Estado, pero al parecer, los jerarcas gubernamentales se han pasado este Código de Ética por “salva sea la parte” y están haciendo lo que les da la gana.
Es lastimoso que tanto el ministro de la Presidencia como el de Gobierno, sin ningún asomo de vergüenza, traten de justificar las prácticas viciosas del nepotismo, lo que constituye un doble discurso.
En oposición estaban en contra del nombramiento de parientes en el gobierno, ahora que son gobierno, hacen malabares para justificar esta práctica negativa.
Antes criticaban lo que ahora les parece bueno, eso los retrata de cuerpo entero.
Es un doble discurso y una inmoralidad, pero lo más terrible es el cinismo de quienes a toda costa quieren justificar la práctica de beneficiar a familiares, nombrándolos con jugosos salarios en el gobierno.