El hombre más viejo del mundo

Por: Hermano Pablo -

«A primera vista no se observa nada especial en Lerik, un pueblecito al suroriente de Azerbaiyán, cerca de la frontera con Irán, aunque es un... hermoso lugar, enclavado en una cima montañosa y rodeado de praderas agrícolas. Pero lo que distingue a Lerik y a sus alrededores de cualquier otra parte de Azerbaiyán o, en realidad, del mundo, es la sorprendente longevidad de sus habitantes.

»Se dice que el hombre más viejo del mundo vivió cerca de aquí hasta que murió a principios de la década de los ochenta, aparentemente a los ciento sesenta y ocho años, y hoy hay varias personas en la zona que sobrepasan los cien años de edad. La mayoría de la gente que vive aquí son miembros del grupo étnico talish, que llega a unos ochocientos mil en Azerbaiyán. Como la mayoría de la población azerbaiyana, son musulmanes.

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Si bien este reportaje publicado por labibliaweb.com nos asombra con relación a la edad que han llegado a tener los habitantes de esa zona de Azerbaiyán, debiera asombrarnos igualmente el que uno de ellos, en sus ciento treinta y tres años de vida, no solo nunca se hubiera enfermado sino tampoco hubiera jamás oído siquiera mencionar el nombre de Jesucristo.

«La Gran Comisión» consistía en que fueran e hicieran discípulos suyos de todas las naciones, y que fueran sus testigos hasta los confines de la tierra, de modo que incluía, sin lugar a dudas, Azerbaiyán. Como resultado de la muerte de Cristo en la cruz afirma San Pablo, «Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor».

Más vale que los seguidores de Cristo redoblemos nuestros esfuerzos para que de aquí en adelante disminuya al máximo el número de quienes puedan alegar que nunca en su vida han oído el nombre de Jesucristo. «Porque como afirma San Pedro no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos».