En la mira del terror

Por: Carlos Christian Sánchez Columnista -

En un remoto paraje del desierto sirio, un joven enciende el televisor. Se sienta a ver de los noticieros de Al-Jazeera, que retransmiten reportajes de todo el mundo. Curiosamente, salen declaraciones de un mandatario latinoamericano afirmando el compromiso de Panamá en la lucha contra el Estado Islámico de Irak y el Levante (Isis, en sus siglas en inglés, o Daesh en árabe). El individuo presta más atención cuando, de repello, un diputado del mismo país reitera que el Istmo está colaborando para cortar el financiamiento del grupo yihadista, que encabeza el “califa” Abu Bakr Al-Baghdadhi. El televidente, molesto, apaga el televisor. Busca un mapa y observa dónde está Panamá. Quiere saber la ubicación del nuevo “adversario”. Para mala suerte, el joven es uno de los líderes de Isis en Raqqa. Observaba el noticiero por la parabólica de la base yihadista. Así, nos convertimos en blanco del terrorismo. No se asuste. Lo anterior es una hipotética situación de momento, una percepción del futuro. La política exterior de nuestro país la determina el presidente. Si el mandatario habla de que estamos en una coalición contra Isis, entonces el Istmo se estaría involucrando en acciones belicistas para frenar ese grupo terrorista. Es decir, descartando compromisos como el Tratado de Neutralidad Permanente del Canal de Panamá, firmado en 1977, al igual que pactos concernientes a la paz y seguridad internacionales. ¿Para qué exponer a Panamá y convertirnos en objetivo de Isis? Evitemos desgracias futuras. Somos vulnerables. ¿Se imaginan que un yihadista detonara una bomba en un “mall”, un avión de ruta sobre el Istmo o dentro del metro? Es mejor ser prudentes que insensatos. Condenemos toda forma de terrorismo, pero no involucremos a Panamá en una guerra sin cuartel contra Isis, ganando gratis enemigos implacables. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos todos.

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