Entender
U na de las cosas que no pude entender del Dr. Hugo Spadafora fue que como alumno del Instituto Nacional no participó
Milciades Ortiz
U na de las cosas que no pude entender del Dr. Hugo Spadafora fue que como alumno del Instituto Nacional no participó en las numerosas luchas contra el poder de los militares y la soberanía en la Zona del Canal. "Fui un comelibros en el Instituto" me confesó. Su espíritu revolucionario se desarrolló al estudiar en la Universidad Italiana de Bologna. Tampoco entendí su extrema lealtad hacia el general Omar Torrijos. Luego de conversar con él en una celda, fue "convencido" de que sus propósitos eran revolucionarios. Spadafora fue arrestado por ayudar a rebeldes arnulfistas en tierras altas chiricanas.
No le gustaba a Hugo mi enfoque sociológico sobre el falso liderazgo de Omar. "Un verdadero líder se confirma cuando está fuera del poder y Torrijos no llena ese requisito", sostenía. Menos entendí la exagerada seguridad del Dr. Spadafora de que a él no le pasaría nada porque todos sabrían quién lo hizo. Al final, eso le costó la vida un 13 de septiembre de 1985. Spadafora estaba un año antes que yo en el Instituto Nacional. Él sabía de mi participación en movimientos de protesta. Yo desconocía su existencia. Lo conocí en Colón, al darme el visto bueno para un programa radial dirigido a los campesinos sobre la salud comunitaria.
Cuando lo designaron viceministro de Salud, teníamos reuniones para analizar la situación del país a cada momento. Le organicé su libro "Mi experiencia guerrillera en Guinea Bissau", aunque era un escritor nato. Recuerdo las noches que en su casa grabé detalles de lo que hizo en la lucha de liberación de ese país africano. No fue combatiente, sino médico lejos de las zonas de combate. Al conocer deseos de panameños por luchar contra la dictadura de Somoza en Nicaragua, inventé el nombre de la "Brigada Victoriano Lorenzo" y lo divulgué en mi radio periódico Conciencia.
Luego al ver al Dr. Spadafora tomando té en su despacho le dije: "Ud. muy tranquilo y hay jóvenes que necesitan su experiencia guerrillera". Le expliqué la situación. Señaló que iba a hacer unas llamadas. Horas después me dijo "te sumas o te restas". Me sumé, y Hugo entró en la historia guerrillera nicaragüense. Al regresar le sugerí que encabezara un movimiento de jóvenes panameños atraídos por su vida. Se negó. Expresó que "nunca haría algo contra el liderazgo de Omar"... Uno de sus hermanos me pidió que escribiera un libro sobre él. Me negué por no tener tiempo. ¿Cómo hubiese sido Hugo Spadafora de 74 años?